¿Cuándo debo llevar a mi hijo al neuropediatra?

24 Ago, 2019

¿Cuándo debo llevar a mi hijo al neuropediatra?

Cuándo debo llevar a mi hijo al neuropediatra

La mayoría de los padres, en especial si son primerizos, están muy pendientes del desarrollo de sus bebés y niños pequeños. En realidad no hay edades exactas para alcanzar el dominio de las habilidades básicas; lo importante es que ese avance sea progresivo. Pero si te parece que tu hijo tiene dificultades de desarrollo o problemas evidentes del sistema nervioso, quizás sea el momento de consultar con un neuropediatra en CDMX.

 

¿Cuándo solicitar una consulta con el neuropediatra?

 

Para comenzar, digamos que el neuropediatra forma parte del equipo de atención pediátrica, y que debe ser el médico de atención primaria quien evalúe y determine la necesidad de una consulta.

 

De manera que si tienes preocupaciones respecto del desarrollo del bebé o niños pequeños, es necesario comentarlas con el pediatra que lo atiende habitualmente. Será este quien evalúe y determine la necesidad de una consulta con el especialista.

 

Más allá de los casos en los que se identifica el riesgo de daño neurológico, como recién nacidos de muy bajo peso, convulsiones, malformaciones u otras situaciones que el pediatra puede determinar, se recomienda realizar una evaluación del neurodesarrollo tres veces durante el primer año de vida, a los 18 meses, entre los tres y cuatro años de edad y al comenzar la edad escolar. Estos momentos representan los hitos del desarrollo en los que es decisiva una intervención oportuna.

 

Casos más frecuentes y estudios que se realizan

 

La neurología pediátrica se dedica al diagnóstico y tratamiento de afecciones neurológicas, es decir, problemas de la médula espinal, el cerebro, el sistema nervioso y problemas musculares. Recordemos que las especialidades pediátricas atienden a tus hijos desde que nacen hasta los 18 años de edad.

 

Según The Child Neurology Foundation los casos más frecuentes son: en un 40 a 50%, epilepsia; 20%, problemas de retraso en el desarrollo, aprendizaje o comportamiento, y 20%, migraña o dolor de cabeza. Solamente el pequeño porcentaje restante está compuesto por enfermedades raras o inusuales.

 

Las pruebas o estudios más comunes que pueden indicar los neurólogos pediátricos son:

 

  • Electroencefalograma: para comprobar la actividad eléctrica del cerebro o en caso de convulsiones o epilepsia.
  • Resonancia magnética o tomografía computarizada: son estudios de imágenes para comprobar la actividad del cerebro y la columna vertebral. Se utiliza en caso de afecciones genéticas.
  • Punción lumbar: se toma una muestra del líquido cefalorraquídeo, para buscar signos de infecciones o inflamación.
  • Análisis de sangre: se utiliza para detectar desde signos de infección o inflamación hasta trastornos genéticos.

 

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¿Cómo se desarrollan la consulta y el tratamiento?

 

Cómo se desarrollan la consulta y el tratamiento

 

 

La derivación al neuropediatra puede resultar un poco intimidante… ¿Es tu caso? Déjanos decirte que en la actualidad los pediatras especializados en problemas del sistema nervioso cuentan con muchos recursos para lograr la rehabilitación física, cognitiva y emocional de sus pequeños pacientes.

 

En primer lugar el neuropediatra escuchará tu relato y seguramente te hará algunas preguntas sobre el problema, para luego decidir los estudios a realizar. Así podrá avanzar en un diagnóstico y más adelante en el tratamiento a seguir.

 

En todo momento trabajará en equipo con el pediatra de tu hijo, y también con auxiliares como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos y otros especialistas pediátricos.

 

Los problemas neurológicos en la infancia requieren atención continua y seguimiento, pero su éxito se basa, fundamentalmente, en la participación de la familia.

 

Conclusiones

 

Los padres y otros integrantes de la familia como hermanos y abuelos son piezas clave para ayudar a los niños con problemas neurológicos a superar sus dificultades y desafíos.

 

La crianza amorosa en un hogar cálido, la dedicación y el aprendizaje para estimular a los bebés con dificultades y ayudarlos a mejorar son tanto o más importantes que los medicamentos y tratamientos clínicos. ¡Recuérdalo!

 

 

 

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