¿Cuánto podemos resistir el TDAH y cómo afecta la vida adulta?

Las siglas TDAH hacen referencia al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, un padecimiento mental que se caracteriza por el alto grado de impulsividad, la falta de atención e hiperactividad que muestran los pacientes.

Aunque hoy en día existe para el TDAH un tratamiento, se sigue pensando que este solo afecta a los niños, cuando la realidad es que también los adultos lo pueden padecer. Por eso mismo, hay muchas personas que viven con él y posponen su atención.

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¿Cómo identificar a un adulto con TDAH sin tratar?

Anteriormente, la Asociación Americana de Psiquiatría consideraba que el trastorno desaparecía en cuanto la persona entraba a la adolescencia. Recientemente se ha descubierto que esto es falso, ya que en más del 50 % de los casos de niños diagnosticados con TDAH se siguen manifestando los síntomas, aunque en un grado menor y más confuso que complica su descubrimiento. De ahí que los adultos vivan sin tratarlo y con las siguientes características:

  • Personas con un nivel muy marcado de desorganización que les impide llevar una vida bajo parámetros aceptables.
  • Dificultad para establecer prioridades, rigiéndose por estímulos impulsivos.
  • Incapacidad de planificar actividades a corto, mediano y largo plazo.
  • Problemas para lograr concentrarse durante breves períodos en tareas específicas.
  • Energía excesiva y manera de hablar sumamente rápida.
  • Mínima tolerancia ante las adversidades, la frustración, los imprevistos y el estrés.
  • Cambios frecuentes e injustificados de humor radicales.
  • No finalizar ninguna actividad o tarea que se comienza, sin importar las consecuencias de su demora, desidia o abandono.
  • Utilizar la creación de mundos fantásticos e inverosímiles como medio de escape de la realidad.

Consecuencias de no tratar el TDAH en la vida adulta

Como se podrá notar, la lista de los síntomas es también una lista de problemas, a los cuales un adulto con TDAH que no ha sido correctamente atendido se tiene que enfrentar en su día a día. El trastorno afecta de manera integral el desarrollo y la plenitud de la existencia de quien lo padece, de las siguientes maneras:

  • Bajo desempeño laboral, lo que origina numerosos despidos, renuncias o abandono de puestos de trabajo. Lo que a su vez se traduce en un constante desempleo.
  • Problemas económicos ante la incapacidad de regular, planificar y controlar los gastos.
  • Problemas con la ley provocados por una conducta impulsiva y errante.
  • Alta probabilidad de incurrir en consumo recurrente de sustancias.
  • Accidentes frecuentes de diversos tipos.
  • Relaciones familiares, sociales y afectivas inestables y poco duraderas.
  • Problemas recurrentes y prolongados de salud física y mental.
  • Baja autoestima al extremo de llegar a experimentar pensamientos de suicidio.
  • Sobrecargar los horarios con actividades, de tal manera que se vuelve imposible el poder cumplirlos.

¿Cómo resistirse al trastorno?

Si bien ninguna persona solicita padecer TDAH, una vez que se confirma el trastorno, existe un tratamiento a seguir para mejorar la calidad de vida.

  • Consultar a un especialista.
  • Tomar los medicamentos recetados en el orden establecido.
  • Acudir a terapia.
  • Hablar sobre el padecimiento que se sufre con el círculo de personas más allegadas, buscando una red de apoyo.
  • Establecer y cumplir métodos de organización en el espacio personal y laboral.
  • Limitar las distracciones del entorno.
  • Fomentar la gestión de tiempo y la autodisciplina como medios de lograr un control sobre sí mismo.
  • Limitarse a realizar una sola tarea a la vez durante un período. Además de no iniciar nuevas actividades hasta no finalizar las anteriores.

Padecer TDAH en un mundo sobrecargado de información no es fácil, pero tampoco tiene por qué resultar imposible tratarlo. Si bien la voluntad no es el único factor dentro de la ecuación de un tratamiento eficaz, sí juega un papel muy importante en la autoestima y confianza del paciente.

Dopamina y tratamiento para el déficit de atención

De manera breve, el TDAH es un trastorno mental que causa falta de atención e hiperactividad en las personas que lo padecen. Los estudios médicos señalan que la dopamina, neurotransmisor encargado de regular las emociones y los sentimientos, juega un papel clave en el tratamiento del déficit de atención. Esto se debe a que el TDAH inhibe la correcta sinapsis de la dopamina entre el córtex prefrontal y ganglios basales del cerebro, lo que provoca los síntomas del paciente.

Consecuencias de una disminución cerebral de dopamina

La dopamina no es el único neurotransmisor que se ve involucrado con el TDAH, también lo hacen la serotonina y la norepinefrina. Todos ellos llevan información de una neurona a otra, lo que se conoce como espacio sináptico. Cuando alguno o todos estos neurotransmisores no son capaces de entablar una comunicación normal entre las partes del cerebro, se crean las respuestas típicas del TDAH.

Esto es lo que provoca un bajo grado de dopamina en el cerebro humano:

  • Continua distracción. Incapacidad de concentrarse durante un período de tiempo aceptable en realizar una tarea. A menudo la atención hacia alguna actividad u objeto dura, en el peor de los casos, tan solo unos segundos o escasos minutos.
  • No se puede finalizar una labor, por lo cual se tiende a comenzar diversas actividades sin ser capaz de terminar ninguna.
  • No se miden las consecuencias de los actos debido a que no se puede anticipar cuáles serán los resultados de las acciones cometidas, ni tampoco se puede pensar con antelación cómo comportarse ante diversas circunstancias.
  • No se tiene una respuesta rápida de pensamiento ante estímulos imprevistos.
  • Se tiene una impulsividad cognitiva que impide un pensamiento claro y racional. Esto es lo que se conoce como tener una serie continua de ideas en la mente, sin lograr enfocarse o desarrollar una en concreto.
  • Nula planificación de actividades a corto, mediano o largo plazo.
  • Ineptitud para organizar tareas o regular gastos.
  • Alto grado de imprudencia y temeridad, lo que puede poner en peligro la integridad física, social, emocional y psíquica de la persona.
  • No se puede distinguir ni separar tareas por orden de importancia, urgencia o relevancia.

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¿Por qué es importante un tratamiento con dopamina?

Es importante recordar que todo procedimiento para tratar de contrarrestar los síntomas del TDAH, ayudando al paciente a mejorar su calidad de vida, tiene que ser avalado por un experto, en un centro médico profesional y seguro. Entre las ventajas de un grado óptimo de dopamina en el organismo se encuentran:

  • Grado óptimo de concentración en diversas actividades.
  • Trabajo intenso, prolongado y enfocado en distintos proyectos. Lo que se traduce en una alta motivación, perseverancia y satisfacción.
  • Alto grado de alerta, lo cual es indispensable para estar preparado ante situaciones, escenarios o encuentros imprevistos que pueden generar una carga de estrés considerable.
  • Buen estado de ánimo.
  • Mejora en la calidad de sueño y en la duración del mismo.
  • Incremento de la actividad física.
  • Mejor función general en el cerebro para atender, regular, procesar, ejecutar y comprender tareas complejas de diversas áreas.
  • Conducta prudente y disciplinada, lo cual se refleja en una mayor y mejor interacción social del paciente con sus prójimos en diversos entornos, tanto familiar, afectivo y laboral.

El trastorno de déficit de atención es una afección grave que puede impedir la calidad, complacencia y alegría en la vida de la persona que lo sufre. Un método médico vigilado orientado a ayudar al organismo a producir, regular y mantener un alto nivel de dopamina, puede realizar una diferencia considerable en el manejo, prevención y control de los peores síntomas.

Conoce la historia del TDAH y su evolución en el tiempo

La Asociación Estadounidense de Psicología define el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)como un trastorno de conducta caracterizado por el grado de dificultad para concentrarse en tareas sencillas. Ocasiona falta de organización, dificultad de enfoque e incapacidad de pensar antes de actuar. ¿Sabías que el concepto se presentó en 1980? Aunque desde 1798 había reportes médicos del trastorno con otros nombres.

Línea del tiempo del TDAH

 

El DSM es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales emitido por la APA. Su objetivo es clasificar y describir los trastornos de conducta, entre ellos, el TDAH. Las personas que lo padecen presentan una marcada tendencia a la inquietud y a la falta de adaptación. Desde Centro de Neurodesarrollo te contamos su historia:

  • En 1798, en Escocia, el médico Alexander Crichton acuñó el término Mental Restlessness para hacer referencia a la inquietud mental que observaba en sus pacientes. Esta impedía que pudieran atender por un período de tiempo estable y constante una tarea en particular.
  • En 1845, el psiquiatra Heinrich Hoffmann publica un libro de cuentos para niños titulado Felipe, el Nervioso. Las características del protagonista incluyen una tendencia a estar disperso, ser impulsivo e hiperactivo. El libro se convierte en un éxito de ventas al ser capaz de explicar, por medio de un lenguaje literario, el comportamiento errático de muchos menores.
  • En 1902, después de analizar a 43 pacientes infantiles, el pediatra inglés George Still acuña el término Defecto del Control Moral. Con él describe el proceder de sus pacientes como una búsqueda de gratificación inmediata, poco control voluntario de las apetencias y emociones, una falta de atención a la realidad y poca o nula importancia hacia las consecuencias de sus acciones. Lo más importante es que es el primer médico en aclarar que el origen del TDAH no tiene vínculo con la crianza parental.

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  • En 1917, se considera que el padecimiento señalado hasta la fecha con los rótulos de Mental Restlessness y Defecto del Control Moral no es más que una disfunción cerebral mínima. Los rasgos principales de este cuadro clínico serán la dificultad motriz y de coordinación, los problemas de aprendizaje, un bajo rendimiento de la memoria y una alteración en el desarrollo del lenguaje. Debes saber también que esta idea se debatió en 1932, pero perduró en el campo profesional hasta los años 80.
  • En 1957, los psiquiatras comenzaron a recetar fármacos. El objetivo era tratar de mitigar los síntomas adversos de lo que en ese momento se conocía como Síndrome Hipercinético. Este es el primer antecedente directo del TDAH.
  • En 1960, surge el denominado Síndrome del Niño Hiperactivo. Tal diagnóstico es un retroceso en la historia, pues se considera que la causa del trastorno es ambiental y consecuencia de un mal entorno familiar.
  • En 1980, la APA opta por el nombre de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
  • En 1987, aparece en el DSM III como Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad.
  • En 1992, la Organización Mundial de la Salud reconoce este trastorno como una entidad clínica con causas de aparición desconocidas.

Un padecimiento real

El TDAH ha tenido que recorrer un largo camino para ser avalado por las instituciones de salud como un padecimiento real. Un trastorno que necesita su propia clasificación, tratamiento y seguimiento de progreso en los pacientes, para tratar de mitigar los síntomas que se presentan.

El TDAH con el tratamiento adecuado puede lograr una mejoría en la calidad de vida de las personas afectadas, al igual que un desarrollo integral óptimo y sano de su personalidad.

Medicamentos con estimulantes para tratar el déficit de atención

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad, conocido por sus siglas TDAH, es un trastorno que afecta en la mayoría de las ocasiones a niños varones. Quizá ya sabes que se caracteriza por una conducta reiterada del menor, que incluye falta de atención, híper actividad e impulsividad. El diagnóstico tiene que ser elaborado por personal médico competente y debe de guiarse por estas pautas:

  • Los patrones de conducta deben perdurar por un período superior a los seis meses.
  • La conducta del paciente repercute de manera significativamente negativa en el entorno familiar, escolar y social donde se desenvuelve.

¿Cuál es el tratamiento para el TDAH?

Un tratamiento para el déficit de atención es el uso controlado de medicamentos con estimulantes, que ayudan al paciente, de acuerdo a la Organización Healthy Children, a:

  • Ignorar distracciones.
  • Mejorar su enfoque al entorno que los rodea.
  • Mejorar su concentración.
  • Ser más conscientes de sus propios pensamientos y emociones.

¿Cuáles son los efectos secundarios del medicamento con estimulantes?

Aunque los medicamentos con estimulantes pueden presentar efectos secundarios, estos se consideran atípicos en los casos donde se hace un uso correcto del medicamento, regulado por observación médica. Entre los efectos secundarios del medicamento, puedes encontrar los siguientes:

  • Disminución del apetito.
  • Disminución del peso corporal.
  • Aislamiento social.
  • Problemas para conciliar el sueño.

Todos ellos se pueden combatir con un tratamiento que combine diversos factores, tales como:

  • Una correcta dosis del medicamento, distinta para cada paciente, asignada siempre por un profesional de la salud.
  • Comprensión familiar y social sobre el trastorno que el niño presenta.
  • Acompañamiento psicológico para explicar al niño cuáles son las causas y riesgos de la conducta que presenta, además de explicarle por qué motivo tiene que consumir medicamentos. El paciente tiene que entender cuál es el trastorno que sufre, su descripción, síntomas y consecuencias, pues, de esta manera, podrá entender mejor qué le sucede y desarrollar su personalidad de una manera sana e integral.

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¿Cuál es la probabilidad de éxito de los medicamentos con estimulantes para tratar el déficit de atención?

De acuerdo a los estudios recopilados por la Organización Healthy Children de Estados Unidos, avalada por la Academia de Pediatría Americana, el índice de éxito con esta clase de medicamentos es cerca del 80 %.

Es importante que sepas que este tipo de medicamentos son catalogados por la Administración para el Control de Drogas en Estados Unidos como estupefacientes de clase II.

  • Pueden desarrollar dependencia física en los usuarios.
  • El paciente puede tener un uso excesivo de los medicamentos y llegar al grado de adicción.

Sin embargo, un correcto uso de esta clase de sustancias puede ser, a la larga, más beneficioso que perjudicial para el paciente.

  • Todo medicamento tiene consecuencias a corto, medio o largo plazo. Lo importante es aprender a identificarlas, prevenirlas y tratarlas.
  • En el caso de los medicamentos con estimulantes, los hay que no conllevan un riesgo de adicción, por ejemplo, la atomoxetina y la guanafacina.

Como todo método, el uso de fármacos con estimulantes para tratar el TDAH tiene sus pros y sus contras. Es de gran ayuda que los padres del niño analicen, en compañía de un experto en salud, cuál es el mejor tratamiento para atender el trastorno de su hijo.

Lo que es indudable es que los medicamentos con estimulantes tienen un impacto favorable en los síntomas del paciente. Esto está comprobado mediante estudios médicos pertinentes. Lo ideal sería realizar una búsqueda personal sobre el tema y contrastar las notas con un médico para encontrar el mejor tratamiento para el paciente.

10 consejos de padres con hijos con TDAH que necesitas conocer

Niños con problemas de conducta como dificultad para concentrarse o manifestación de excesiva energía pueden preocupar a los padres y llevarlos a buscar una solución ante especialistas. Si notas irregularidades en la conducta de tu hijo, consulta a un médico general para que te remita a un grupo de expertos con la finalidad de dar con un diagnóstico correcto.

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Recomendaciones

Es importante que entiendas el proceso llevado a cabo a partir de esta condición y despejes tus dudas cuando sigas estas 10 recomendaciones para ofrecerle una mejor calidad de vida a tu ser querido. Te indicamos específicamente los consejos a tomar en cuenta dentro del tratamiento para el déficit de atención:

  1. Demuéstrale compresión si no entiende alguna orden o es olvidadizo a causa de su trastorno, ellos no piensan en las consecuencias que pueden desencadenar. Entiende su problema y ponte a su lado como un apoyo.
  2. Tu hijo no es consciente de los malos actos, tampoco de su indiferencia ante los problemas. Evita el regaño, dale herramientas y orientación positiva como llamar a un amigo para que estudien juntos con la finalidad de que se enfoque en la tarea y solucione el problema.
  3. Establece normas y límites con claridad, además de compresión, con la finalidad de modificar positivamente su conducta. Esto se recomienda debido al déficit de atención e impulsabilidad que sufren estos niños.
  4. Planifica estrategias para modificar su conducta de forma positiva, preparándolo para la adultez. Compénsalo cuando realice una buena labor, deja que sufra las consecuencias cuando cometa un mal acto. Aparte, ayúdalo a establecer una rutina con hábitos y horarios para que pueda desarrollar el auto control. De esa manera, el niño cumplirá sus tareas escolares, aumentará el rendimiento en su escuela y eso le proporcionará autoestima. Sé constante con la finalidad de evitar cambios drásticos. Depende de su edad, puedes asignarle deberes del hogar como limpiar con un trapo la mesa de su cuarto.
  5. Reduce el tiempo que ve televisión, utiliza videojuegos y otras distracciones que evitan el desarrollo integral del niño. Dale motivación para realizar sus deberes escolares, del hogar y para socializar con sus amigos en un ambiente donde obtenga beneficios.
  6. Afirma las órdenes dadas, no lo hagas en forma de pregunta porque pensará que tiene más opciones que escoger.
  7. Dile las instrucciones paso a paso y especificadas. Déjalo que realice cada tarea por separado, como por ejemplo: llama a tu hermana… agarra un pan… y así sucesivamente.
  8. Realiza carteles con dibujos que le ayuden a recordar las tareas a realizar. También es aconsejable que, cuando le hables, hagas señas con las manos aparte de contacto visual.
  9. Sigue las indicaciones médicas. Dependiendo del caso de tu hijo, el especialista le remitirá tratamiento farmacológico (o no). De esa manera va a tener un mejor rendimiento escolar, mayor concentración y otros beneficios que, en conjunto con otras terapias, las cuales asigna el equipo de especialistas, tendrá una mejor calidad de vida.
  10. Un psicólogo puede abordar el problema de tu hijo aplicando técnicas con psicoterapia cognitivo conductual aprobadas científicamente, reforzando su autoestima y habilidades, y conociendo su condición.

Es fundamental que mantengas el equilibrio en cuanto a la dedicación e inversión de cada hijo, teniendo en cuenta la individualidad de cada uno en caso de que sean varios. También mantén la motivación, ya que, junto con el desarrollo de la personalidad, van a lograr la consecución de sus objetivos.

Tomando en consideración todos los aspectos de la TDAH y creando un ambiente acorde a la necesidad del niño, puede tener una vida normal de adulto pudiendo desenvolverse en el trabajo y en su vida personal.

¿A qué edad se comienzan a manifestar síntomas relevantes al TDAH y cómo identificarlos?

Seguramente has oído hablar del TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el cual se considera un problema de salud muy importante a nivel mundial.

 

De acuerdo al Hospital Psiquiátrico Infantil, un estudio estima que la prevalencia de este problema corresponde al 5.3 % de niños y adolescentes en el mundo.

 

La importancia de que este padecimiento sea detectado a tiempo y efectivamente tratado radica en que al tratarse de un trastorno neuropsiquiátriaco, los síntomas solo son visibles en aspectos conductuales.

 

Debido a esto en la mayoría de los casos los comportamientos asociados al TDAH son interpretados a partir de la manera en que se han educado en el ámbito familiar, llegando en muchas ocasiones a determinar que el niño solo es «maleducado» o «malcriado».

 

 

 

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Este tipo de juicios sobre la conducta de un niño con trastorno de TDAH repercute en una considerable disminución en su calidad de vida ya que, si no es capaz de mantener la atención dentro del aula, verá seriamente disminuidas sus capacidades de aprendizaje hasta el punto de llegar a ser suspendido.

 

Su incapacidad para mantenerse concentrado y su tendencia a  permanecer activo durante prácticamente todo el tiempo también le puede hacer parecer una compañía indeseable o intolerable para sus compañeros o incluso para los demás miembros de la familia, resultando en su exclusión de cualquier grupo y finalmente llegando a desarrollar angustia, baja autoestima, depresión, ansiedad y conductas antisociales.

 

Estas situaciones no harán sino empeorar al llegar a la fase adulta donde el consumo de alcohol y drogas pueden degradar aún más su nivel de vida. En consecuencia, las actividades de diagnóstico y tratamiento para el TDAH se deben enfocar en la etapas tempranas del desarrollo cognitivo para lograr mejores resultados evitando mayores costes sociales por adultos con TDAH sin tratamientos previos.

 

 

 

Signos de alerta en el TDAH

 

 

 

Signos de alerta en el TDAH

 

En primer lugar se debe observar la evolución de los niños en el hogar por los mismos familiares y en la escuela por los profesores. En la familia se pueden observar los primeros síntomas antes de los siete años de edad y en algunos casos incluso a partir de los tres años de edad con síntomas leves, moderados o graves. Entre las manifestaciones visibles se pueden encontrar:

 

  • Aprendizaje discontinuo del lenguaje.
  • Comportamiento muy demandante e irritable. Impaciente.
  • Problemas para llevar a cabo el deletreo de palabras sencillas. Dificultad para recordar las tareas diarias asignadas dentro del hogar o las escolares.
  • Falta de organización para realizar sus tareas.
  • Incapacidad para comprender una secuencia de instrucciones y seguirlas en orden.
  • Dificultad para solucionar problemas aritméticos.
  • Incapacidad para realizar una tarea de a principio a fin sin interrupciones.
  • Acostumbra realizar interrupciones en las conversaciones de adultos y de otros niños.
  • Incapacidad para seguir las reglas definidas por su grupo de compañeros de juego.
  • Interrumpe en cada oportunidad a las personas que le hacen preguntas, anticipándose en dar una respuesta antes de escuchar completamente la pregunta.
  • Tendencia a evitar las actividades escolares que requieran de esfuerzo mental.
  • No puede quedarse quieto en un solo sitio, constantemente se está levantando, caminando e incluso trepando a cualquier lugar que se halle a su alcance, etc.

 

Si notas la presencia de alguna de estas conductas, no necesariamente significa que el niño sufra TDAH, ya que también es muy común que los pequeños pasen por periodos de alta actividad física y falta de concentración.

 

Ejemplo de ello es que este tipo de comportamientos se manifiesten solo en algunos sitios muy específicos como la escuela, el hogar o los consultorios médicos. Pero en caso de considerarlo necesario siempre será mejor que solicites un correcto diagnóstico por parte de las instituciones especializadas.

 

¿Quién diagnostica el trastorno de déficit de atención?

El trastorno de déficit de atención hiperactiva (TDAH) es una afección de tipo neurobiológica, la cual hace su primera aparición durante la infancia, aunque también se han visto casos en adultos. El tratamiento del déficit de atención varía de acuerdo al paciente y el especialista será quien elija cuál es el adecuado para el caso en concreto.

 

¿Cómo y quién diagnostica el trastorno?

 

Lo primero a recalcar es que el diagnóstico de TDAH únicamente pude ser realizado por un psiquiatra infantil y juvenil, pediatra o neuropediatra, especialmente si posee experiencia en el área.

 

Para determinar el trastorno de manera segura, se necesitan una serie de exámenes e informes psicopedagógicos. Estos son aportados por consultas externas o internas del centro escolar del menor, así como tests especiales que se realizan a los padres y al paciente.

 

El diagnóstico nunca se obtiene el mismo día de la consulta. Requiere un tiempo determinado para conocer al pequeño, así como al entorno escolar y familiar. De ese modo se podrán descartar otras patologías, lo que se conoce como diagnóstico diferencial.

 

El TDAH no es un trastorno estático, ya que puede modificarse con la edad del paciente y los cambios en sus circunstancias familiares o sociales. Por ello requiere un seguimiento constante en cada etapa de desarrollo.

 

Tratamientos para el TDAH

 

Usualmente, los tratamientos para el TDAH en niños abarcan el uso de medicamentos, capacitación, terapias periódicas, asesoramiento continuo y/o educación. Si bien no existe un tratamiento que cure de manera definitiva el trastorno, seguir al pie de la letra las indicaciones del psiquiatra será de gran ayuda en la evolución y mejoría del pequeño.

 

Tratamientos para el TDAH 

 

A continuación, te hablaremos un poco sobre los tratamientos más empleados y efectivos:

 

Tratamiento psicológico

 

Se suele combinar o no con tratamiento farmacológico. Ese tratamiento, enfocado principalmente en el tipo educativo, tiene como objetivo que el pequeño logre comprender los inconvenientes que podría percibir de acuerdo con la enfermedad. Su finalidad es que aprenda a vivir con los cambios que deberá realizar a lo largo de su vida. De manera que logre tener un control y un balance en cada aspecto de su vida.

 

Tratamiento farmacológico

 

De acuerdo a cada caso en concreto, el médico podría recomendar el uso de fármacos estimulantes o no estimulantes.

 

En el grupo de los fármacos estimulantes, podemos encontrar la anfetamina y el metilfenidato. Aunque existe una importante polémica en torno a estos medicamentos, ya que sin un seguimiento estricto se pueden suscitar casos de abuso o dependencia a esta y otras sustancias.

 

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Dentro de los fármacos no estimulantes, podemos encontrar la atomoxetina y algunos antidepresivos, como el bupropión y los tricíclicos. Sin embargo, estos fármacos, como los anteriores, también tienen una desventaja y es que no todos los niños o adolescentes responden a ellos o pueden tolerar sus efectos secundarios. Estos van de leves síntomas de ansiedad hasta alteraciones del estado de ánimo o del sueño, entre otros.

 

Tratamiento conductual

 

Uno de los tratamientos más eficaces. Consiste en una evaluación completa en la conducta del niño para determinar qué le estimula y de ese modo realizar los cambios más oportunos para un sano desarrollo. Se emplea con más frecuencia en pequeños con problemas de conducta. Aunque requiere de un enorme compromiso por parte de ambos padres para que los cambios se realicen de manera armoniosa pero firme.

 

El TDAH es un trastorno que se presenta principalmente en niños y adolescentes. No puede ser diagnosticado por cualquier persona y, aunque no se cura, sí existe tratamiento para déficit de atención que podría mejorar la calidad de vida del menor.

Aspectos relevantes a la hora de hablar del TDAH

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad es un trastorno que aparece en la infancia y se manifiesta en hiperactividad, déficit de atención e impulsividad. Aunque los síntomas varían según la edad del paciente,  muchos niños a los que no se les diagnostica el problema ni reciben tratamiento para el TDAH llegan a la edad adulta padeciéndolo, sin darse cuenta de ello.

 

Las causas van desde herencia genética, afectaciones del entorno o ambientales, e influencia psicosocial de la familia o el hábitat del niño. Y entre los síntomas más comunes encontramos la dificultad para concentrarse, inconvenientes para desarrollar tareas básicas, bajo rendimiento académico, problemas para cumplir horarios y tareas asignadas, o simplemente conflictos para tener una pareja estable.

 

Ahora bien, tenemos clara la información básica del trastorno, veamos a continuación los aspectos más relevantes del TDAH.

 

¿Cómo se comporta un niño con TDAH?

 

  • Se concentran en tareas que les generen emoción o excitación: video juegos o algún deporte, al contrario de las tareas de rutina que suelen aburrirles tremendamente.
  • Tienen dificultades para establecerse metas a corto plazo y aún más para cumplirlas.
  • Los niños con TDAH viven en el presente y les cuesta mucho planificar o hacer planes a futuro.
  • Tienen muchas dificultades para autorregularse, por ejemplo, interrumpen en clase, en reuniones familiares, en reuniones de adultos, etc.
  • Al momento de hacer las tareas es posible que se aburran revisando lo que deben hacer, si no es un tema de su absoluto interés.
  • Suelen tener explosiones de rabia o de tristeza de forma repentina.

 

¿Cómo se comporta un adulto con TDAH?

  • Tienen poca estabilidad laboral.
  • Son personas con mucha energía y que hablan de manera excesiva.
  • Interrumpen las preguntas que le están haciendo de manera prematura y suelen interrumpir conversaciones ajenas.
  • Son impacientes y muestran dificultad para esperan su turno y para escuchar a los demás.
  • Odian las filas, los trancones le atormentan y en general todo lo que signifique esperar.
  • Cometen errores en el trabajo, debido a la falta de orden, y se distraen rápidamente en las actividades que les resultan aburridas.
  • Son personas soñadoras y no escuchan cuando se les habla.
  • Están siempre emprendiendo proyectos que nunca llegan a su fin, ya que postergan las tareas que no resultan emocionantes.
  • Gastan mucho de su tiempo buscando las llaves, el celular, la billetera, etc.
  • Son olvidadizos, sobre todo con los nombres o detalles sobre las personas que le rodean.
  • Tienen dificultad para permanecer sentados, acostados y suelen moverse mucho cuando duermen.

 

Los adultos presentan una variedad más alta de trastornos psiquiátricos a diferencia de los niños, ya sea por el consumo de sustancias tóxicas, depresión, ansiedad, etc. Se debe tener en cuenta que los niños que llegan a la edad adulta con el trastorno han sabido sobrevivir en el mundo creando mecanismos para controlar los síntomas del TDAH y han podido ser funcionales en todos los aspectos de la vida, aunque esto exigiera un gran esfuerzo.

 

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Ya repasamos los síntomas del TDAH en niños y adultos, fijándonos que no varían mucho entre una edad y otra, viéndose influidos sobre todo por la adaptación a las actividades propias de cada etapa. Teniendo esta claridad podemos decir que las personas que padecen el trastorno constantemente suelen:

 

  • Sacudir y mover las manos o los pies con repetición.
  • Levantarse cuando deben estar sentados.
  • No permanecen quietos por periodos prolongados.
  • Hablan en demasía.
  • Se entrometen.
  • Hablan en demasía.
  • Se entrometen.
  • Interrumpen.

 

El tratamiento como algunos otros trastornos psiquiátricos, varía entre medicamentos y psicoterapia, siendo una muy buena opción los tratamientos en los que se mezclan las dos, ya que arrojan resultados rápidos y definitivos.

 

¿Ha experimentado alguno de los síntomas anteriormente descritos?

 

Son muchas las personas que una vez conocen del trastorno se hacen preguntas, como:

 

¿He luchado toda la vida contra problemas de concentración? ¿Soy una persona impulsiva la mayor parte del tiempo? ¿Tengo dificultades para organizarme? Tal vez acaba de considerar que lo mejor es someterse a una evaluación con un especialista. No olvide que buscar ayuda es la mejor decisión que puede tomar para mejorar su calidad de vida.

¿Cómo se presenta el déficit de atención en adultos?

Esta afección es más frecuente de lo que se cree, debido a que casi todas las personas la han padecido por lo menos una vez en la vida. Pero no se preocupe, si los síntomas solo aparecieron una vez o de manera ocasional y hace tiempo, es poco probable que usted sufra el trastorno. Solo se diagnostican los casos en que el paciente se ve afectado continuamente  y de manera importante en algún ámbito de la vida.

Es primordial que si encuentra esta información de ayuda e identifica algún síntoma o varios de los que explicaremos a continuación busque un tratamiento para el déficit de atención lo antes posible, ya que este puede generarnos relaciones inestables, baja autoestima y mal desarrollo de nuestra vida familiar, social y laboral.

El TDAH o déficit de atención e hiperactividad, se conoce como un trastorno propio de la infancia, sin embargo muchas personas que nunca tuvieron diagnostico ni tratamiento llegan a la edad adulta sin siquiera percatarse de tenerlo. Este trastorno persiste de la niñez a la edad adulta en el 70% de los casos.

 

¿Cómo detecto si tengo trastorno de déficit de atención?

 

Uno de los síntomas más comunes del TDAH es la hiperactividad, que es muy frecuente en niños, pero en adultos disminuye notablemente, dándole paso a una especie de inquietud, mientras que los síntomas de inatención se ven reemplazados por dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega) afectando esto la funcionalidad en varios aspectos de la vida.

 

Ahora bien, repasemos los síntomas del déficit de atención en adultos:

 

Los síntomas del trastorno están divididos en tres categorías: Hiperactividad, déficit de atención e impulsividad.

 

La hiperactividad, es la menos frecuente de las tres, se presenta sobre todo en niños, pero esto no significa que aparezca aunque sea en menor proporción, como:

 

  • Actividad constante.
  • Horarios recargados.
  • Elegir trabajos donde se requiera mayor dedicación.
  • Riesgo de adicción al trabajo.

 

El déficit de atención, esta muy presente en esta etapa de la vida, y se manifiesta de la siguiente manera:

  • Problemas de concentración.
  • Problemas de atención.
  • Incapacidad para organizarse.
  • Problemas para gestionar el tiempo.
  • Dificultad para recordar cosas del diario vivir.

 

La impulsividad, este  síntoma se presenta de la siguiente forma:

 

  • Terminar las relaciones de manera prematura.
  • Inestabilidad laboral.
  • Dificultad para la paciencia.
  • Pérdida de control.
  • Conducir de forma impaciente.
  • Mayor número de multas en comparación a los demás conductores.
  • Consumo de sustancia psicoactivas.

 

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Revisemos ahora, algunas causas del TDAH:

 

Genética: Algunos estudios indican que el trastorno de déficit de atención con hiperactividad puede ser hereditario, y aunque es un trastorno todavía en investigación, se le atribuye el factor genético al 76% de los casos.

 

El entorno: Algunos factores de riesgo se encuentran en el hábitat del niño durante la gestación, siendo principalmente el consumo de tabaco, cocaína y alcohol durante el embarazo y la exposición intrauterina al plomo y al zinc.

 

Factor psicosocial: Este es el factor que menos tiene incidencia en el TDAH, ya que aunque desempeñe un papel importante no es determinante en el trastorno. La familia muchas veces es fuente de estrés debido a los conflictos matrimoniales, entre otros.

 

A pesar de que el desarrollo del trastorno de déficit de atención no causa otros problemas psicológicos, a menudo si aparecen otros trastornos al mismo tiempo solapándose entre este, esto hace que el diagnostico y tratamiento sea más difícil. Estos otros trastornos son:

 

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos de personalidad, explosivo intermitente o uso de sustancias.
  • Dificultades de aprendizaje.

 

Para simplificar, muchos adultos ignoran que tienen TDAH, creyendo que les es difícil organizarse, cumplir con las citas, permanecer en un empleo, etc. Si el problema se deja sin tratamiento puede afectar gravemente el desarrollo académico, la salud emocional y la autoestima. No olvide que nunca es demasiado tarde para consultar con un experto y hacer un buen tratamiento en pro de mejorar todos los ámbitos de la vida.

Tratamiento farmacológico para los niños con TDAH

Existen dos terapias que han demostrado científicamente excelentes resultados para el TDAH: la terapia conductual y la terapia cognitiva.

 

El TDAH o trastorno de déficit de atención e hiperactividad, es un trastorno de carácter neurobiológico que aparece en la infancia y que se manifiesta en un patrón de déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.  Para que el especialista pueda diagnosticar este trastorno al paciente debe presentar los siguientes síntomas:

 

  • Se debe presentar antes de los doce años.
  • Se presenta con una intensidad anormal respecto a la etapa del desarrollo del niño.
  • Que interfieran de forma negativa en el niño en más de dos áreas de su vida: familiar, escolar, social, etc.
  • No tener ninguna otra injerencia médica: algún medicamento u otro problema psiquiátrico.

 

Los síntomas mencionados anteriormente son independientes, es decir, que el paciente diagnosticado con TDAH no necesariamente puede presentar todos los síntomas, con uno solo basta para ser diagnosticado con la enfermedad. No todos los síntomas de manifiestan con la misma intensidad.

 

Veamos ahora, las tres terapias para el TDAH más frecuentes:

 

Terapia conductual: Analiza los factores que provocan que el comportamiento del paciente sea inadecuado, se determinan las conductas que se deben intervenir y se crea un plan para transformar estas conductas.

 

Terapia cognitiva: Pretende identificar cuál de los procesos cognitivos (aprendizaje, memoria, toma de decisiones) está generando el problema y se encarga de cambiar estos procesos por los adecuados.

 

Terapia con medicamentos: Existe también el tratamiento con medicamentos, este puede ser una manera eficaz de manejar los síntomas. Hay varios tipos de medicamentos para tratar el TDAH en los niños:

 

Estimulantes: Son los más conocidos y más utilizados, ayudan a los niños a enfocar sus pensamientos mejor, evitando las distracciones, esto se manifiesta con mayor atención y mejoría en el comportamiento.  Se pueden utilizar solos o combinados con el tratamiento conductual.

 

Entre estos medicamentos podemos encontrar los que son a corto plazo como: El adderal y el ritalin, que tienen una duración entre tres y seis horas; Los de acción intermedia como: El metadate CD o el ritalin LA, de duración entre seis u ocho horas; y los de acción prolongada, como: el Adderal-XR o el focalin-XR, que dura entre ocho y doce horas. Estos medicamentos tienen efectos inmediatos.

 

Los medicamentos estimulantes pueden causar efectos secundarios como: disminución del apetito, problemas del sueño, aislamiento social. Entre los efectos no comunes encontramos: tics, pequeños retrasos en el crecimiento, comportamiento extraño e irritabilidad.

 

No estimulantes: Cuando los estimulantes no funcionan o causan efectos secundarios se pueden usar medicamentos no estimulantes, tales como: el Intuniv, kapvay o strattera, la duración esta entre doce y veinticuatro horas y no funcionan tan rápido como los estimulantes.

 

Tener en cuenta que los medicamentos afectan a cada niño de manera diferente, pueden responder bien a un medicamento pero ser afectados por otros. Es necesario que el médico pruebe un medicamento u otro, así como las dosis apropiadas según cada caso.

 

Conozca sobre: ¿Cómo diagnosticar el TDAH?

 

Algunos datos sobre el TDAH:

  • El TDAH es el trastorno infantil más frecuente, por encima de la bipolaridad y la esquizofrenia.
  • Este trastorno afecta a más de 5% de los niños en el mundo.
  • Es más frecuente en los niños que en las niñas, por cada dos niños una niña lo padece.
  • Un paciente con TDAH tiene de seis a siete veces más probabilidades de tener otro trastorno psiquiátrico.
  • El TDAH tiene un nivel de heredabilidad del 76%, es decir, que los factores vinculados están relacionado con los genes.

 

A pesar de que el porcentaje que presenta la enfermedad es alto, existe mucho desconocimiento de la sociedad sobre el trastorno, esta falta de conocimiento tiene consecuencias graves en los pacientes, sus familiares y quienes los rodean, puesto que causa insensibilidad, falta de consideración y estigma.

 

Por último, hay que tener en consideración la participación de los padres en el tratamiento de la enfermedad, ya que deben enseñar y guiar a sus hijos fortaleciendo las habilidades que ya tienen en el acompañamiento de la enfermedad y el debido tratamiento. Por ello, deben capacitarse en terapia conductual para padres con hijos que padecen el trastorno.

 

Antes de creer que nuestros hijos padecen el trastorno, se debe consultar siempre y cuanto antes a un especialista que sepa evaluar los síntomas y dar un tratamiento adecuado y seguro, siendo los niños pacientes que requieren atención prioritaria.

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