¿Cuándo debemos llevar al niño a un neuropediatra?

Actualmente no es raro que los padres estén lidiando con problemas de salud mental y conducta de sus niños. Esto ha exigido que más médicos de medicina general se especialicen en áreas específicas de la salud, como es la neuropediatría.

 

Problemas que antes no conocíamos como déficit de atención, dislexia, hiperactividad, autismo, entre otras más, son temas que en los últimos años se han agregado a la lista de necesidades que los centros escolares y médicos deben saber atender.

 

Pero aun así, siguen siendo temas complicados. Por eso, es un gran alivio cuando encontramos a un médico especialista que nos puede ayudar.

 

Afortunadamente, hoy en día existe la posibilidad de consultar a un neuropediatra en CDMX. Entonces, surge la pregunta, ¿cuándo y por qué consultarlo?

 

La neuropediatría y los problemas infantiles

En palabras amigables, un neuropediatra es el que te ayuda a comprender el desarrollo y comportamiento de las enfermedades del sistema nervioso del niño en sus diferentes etapas, desde su nacimiento hasta su adolescencia, incluso.

 

Luego de casi cuatro años de estudios, el médico completa su especialidad y está listo para tratar problemas que son parte del desenvolvimiento de un menor y los prepara mejor para la adultez.

 

La neuropediatría y los problemas infantiles

 

A través de su experiencia y conocimiento, el especislista evalúa el comportamiento de tu hijo y analiza a qué nivel ha llegado su desarrollo mental. También, junto con sus padres, trabaja con el chico para lograr que este tenga una mejor comunicación e interacción con los demás. Lo anterior es la base de su trabajo. Esta rama de la pediatría ha desarrollado métodos para lidiar con problemas neurológicos como los siguientes:

 

  • Dislexia (dificultad de aprendizaje en la lectoescritura, como confundir letras similares o derecha con izquierda).
  • Problemas de conducta.
  • Hiperactividad (dificultad para estar quieto y tranquilo, está en constante movimiento).
  • Retrasos en el desarrollo (entendimiento lento, aunque lo cumpla, le lleva más tiempo).
  • Déficit de atención (dificultad de concentrarse)

 

En caso de que observes alguna complicación del desarrollo mental de tu niño, es importante acudir a un neuropediatra para detectar a tiempo estas anomalías. Él no solo velará por ayudarte con los problemas del pequeño, sino que también te proporcionará los consejos que necesitas tomar en cuenta al enfrentar una situación de esta clase.

 

Cualquier dificultad a la que se esté enfrentando tu hijo, como autismo, trastornos genéticos que afectan el sistema nervioso, inflamación del cerebro, entre otras; el neuropediatra hará un diagnóstico, basándose en las mejores pruebas y estudios neuronales. Esto contribuirá satisfactoriamente en la mejoría de tu pequeñín y en que tú entiendas mejor cómo percibe tu hijo el ambiente social que lo rodea.

 

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Pruebas médicas para el diagnóstico de problemas neuronales en menores

  • Electroencefalograma (EEG): es una prueba que detecta la actividad eléctrica del cerebro y si existen deficiencias de impulsos en este.
  • Resonancia magnética nuclear (RMN): son estudios en imágenes directas del cerebro que ayudan a detectar tumores, accidentes cardiovasculares, infecciones y algunos trastornos genéticos.
  • Punción lumbar: procedimiento para extraer líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal, para buscar signos de infección o inflamación.
  • Análisis de sangre: busca signos de infección o un análisis más profundo para afecciones específicas.

 

Todos estos y muchos más son parte del repertorio que tiene un solo objetivo, mejorar la calidad de vida de los niños. Así que no lo veas como un extraño, o “un loquero”, en realidad el neurólogo infantil o neuropediatra trabaja de la mano de tu médico de cabecera, con el fin de hacer que el proceso de desarrollo de tu hijo se lleve a cabo en un ambiente tranquilo y agradable.

Parálisis facial: síntomas y tratamientos

La parálisis facial es la pérdida, ya sea total o parcial, del movimiento muscular de un lado del rostro, y los causantes de la misma suelen ser fallos en el nervio facial. Los síntomas de la parálisis facial son los movimientos involuntarios de diversos nervios y funciones del rostro, tales como la imposibilidad de levantar la ceja, sonreír y cerrar un ojo, así como diversas alteraciones del habla.

 

Existen diversas soluciones para tratarla, por o que te enumeramos algunos de los tratamientos más comunes y otros tantos síntomas a considerar.

 

Causas de la parálisis

 

A pesar de que las causas de la parálisis aún no están del todo claras, en muchas ocasiones se relacionan con la constante exposición a infecciones virales como estas.

 

  • Herpes genital y aftas.
  • Varicela o mejor conocida como herpes zóster.
  • Rubéola.
  • Gripe o influenza tipo B.
  • Paperas.
  • Infecciones relacionadas con citomegalovirus.
  • Malformaciones cerebrovasculares.
  • Tumores.
  • Infartos.
  • La yatrogenia o accidente quirúrgico.
  • Síndrome de Moebius.

Síntomas de la parálisis facial

Síntomas de la parálisis facialLa parálisis se asocia a una serie de síntomas, desde que inicia, hasta que se consolida. Comienza por un cuadro catarral o dolor molesto en la región facial. Suele establecerse en pocas horas, y es posible que empeore durante las siguientes 24 a 48 horas.

 

Posteriormente, se produce una asimetría causada por la falta de movimiento en un lado de la cara, imposibilitando así la sonrisa y el habla; además de la incapacidad para cerrar el ojo o mover las cejas. Sin mencionar las severas alteraciones en la respiración nasal, caída de la saliva y la acumulación involuntaria de alimentos en la parte posterior de la boca.

 

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Tratamientos posibles

La parálisis facial suele tener una exitosa recuperación. Existen diversos tratamientos a seguir, que se dividen principalmente en dos.

Tratamiento con medicamentos

 

El médico puede hacer uso de corticosteroides como la prednisona, un poderoso agente antiinflamatorio que reduce la hinchazón de los nervios faciales. Medicamentos antivirales, los cuales son beneficiosos para combatir la parálisis en algunos casos específicos. También se hace uso de la valaciclovir, la cual, en combinación con la prednisona, puede ser de gran ayuda cuando la parálisis es grave.

 

Tratamiento quirúrgico

 

En caso de que el tratamiento farmacológico no haya dado los resultados esperados, se pueden realizar algunas técnicas de reconstrucción para contrarrestar las secuelas producidas por esta afección.

 

Las dos técnicas de reconstrucción que existen, son las siguientes.

 

Estáticas. Esta técnica mejora considerablemente la apariencia física del paciente, ayudándole a cerrar y abrir correctamente el ojo. Para la técnica estática se implanta una pequeña pesa de oro en el párpado dañado para que pueda cerrarse por efecto de la gravedad. Con relación a la suspensión de tejidos, el médico eleva las partes del rostro que cuelgan mediante el uso de tendones, esto con la finalidad de que tenga una apariencia lo más natural posible.

 

Dinámicas. Esta técnica está orientada a conseguir que el paciente recupere la movilidad del rostro, para que pueda hablar y sonreír sin dificultad alguna. El médico, basado en las circunstancias particulares del paciente (causas de la parálisis, enfermedades asociadas a ella, edad, etc.) determinará la técnica más conveniente para él.

 

La fisioterapia

 

Tras la crisis ante una parálisis facial, los músculos del rostro pueden acortarse, lo que produciría contracturas persistentes incluso a lo largo del tiempo. Antes de que se presente esta situación se requiere la ayuda de un fisioterapeuta, el cual ayudará a ejercitar y masajear los músculos de la cara y prevenir que esto pueda suceder.

 

En la mayoría de los casos, la parálisis se mejora considerablemente después del tratamiento adecuado. Los síntomas de este problema comienzan a ceder tras algunas semanas y después de seis meses es posible una recuperación total de los síntomas.

Estimulación o atención temprana: ¿Qué es y para qué sirve?

Cada vez más, las neurociencias nos revelan misterios de nuestro cerebro hasta ahora desconocidos. Por ejemplo, actualmente se sabe que las neuronas de los bebés, adecuadamente estimuladas, pueden establecer hasta mil conexiones nuevas por segundo.

 

Mucha gente piensa que se debería dejar que los niños se desarrollen a su propio ritmo; sin embargo, estas teorías ya son viejas en comparación con los avances en las investigaciones del cerebro infantil. La estimulación temprana en bebés y niños pequeños los ayuda a aumentar su bienestar físico y emocional.

 

Qué es la estimulación o atención temprana

 

La definición es simple: realizar actividades con el bebé que despierten sus sentidos. El objetivo es actuar sobre su desarrollo neurológico para mejorar sus capacidades y alcanzar más rápidamente los distintos hitos. El motivo de realizar cuanto antes esta estimulación, es decir en la forma más temprana posible, es aprovechar la plasticidad del cerebro infantil, preparándolo para un mejor rendimiento y productividad en la edad adulta.

 

Qué es la estimulación o atención temprana

 

Es sabido que las habilidades y capacidades que se adquieren durante los primeros cuatro años de vida tienen una enorme influencia en todo el desarrollo posterior de la vida humana. Debemos diferenciar la estimulación o atención temprana de la intervención temprana, que está dirigida a niños con factores de riesgo para prevenir o minimizar las consecuencias de dichos factores. Los factores de riesgo retrasan el rendimiento psíquico y motriz y son provocados por distintas circunstancias, como enfermedades, bajo peso al nacer, pobreza u otras condiciones.

 

En niños nacidos en condiciones normales, la atención temprana consiste en un conjunto de actividades que trabajan las distintas áreas del desarrollo, adecuadas a cada edad desde el nacimiento hasta los seis años de edad.

 

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¿Para qué sirven estas técnicas?

En líneas generales, como lo decíamos anteriormente, estas técnicas de atención e interacción sirven para despertar y desarrollar las capacidades del bebé y así prepararlo para un mejor rendimiento y productividad en las etapas siguientes de la vida.

 

Sin embargo, las prácticas de estimulación en cada una de las edades tienen sus propios objetivos. Por ejemplo, desde los 0 a 9 meses los ejercicios están dedicados a fortalecer la motricidad, los sentidos, el lenguaje y la cognición, a través de los siguientes medios.

 

  • Masajes, abrazos, respiración profunda: favorecen la autoestima y reducen la ansiedad.
  • Escuchar música: activa cuerpo y mente.
  • Hablar con el bebé: favorece una relación saludable, desarrolla los sentidos de la vista y el oído, acelera el aprendizaje de la lengua materna e incluso otros idiomas.
  • Juegos de repetición: mejoran las habilidades sociales y la preparación para los años escolares.

 

Recomendaciones a tener en cuenta

 

Como padres y madres, naturalmente jugamos con nuestros bebés y realizamos actividades de estimulación precoz de manera intuitiva. Sin embargo la continuidad de estas actividades puede verse afectada por las tensiones y el estrés a los que nos somete la vida moderna. Más de una vez nos sentiremos cansados e irritados y sin ganas de jugar… ¿Es tu caso? Toma en cuenta estas recomendaciones.

 

  • El entorno tiene gran importancia en la estimulación: para los bebés todo es nuevo y maravilloso.
  • Procura interactuar con el bebé en diferentes momentos. Mejor que simplemente dejar un juguete a su alcance, es hacer que cobre vida con tu voz y movimientos.
  • Aprovecha los momentos en los que el bebé está atento a lo que lo rodea, pues es un tiempo limitado.
  • Los bebés y niños disfrutan las repeticiones, porque esto les permite aprender y participar más activamente, pero debes evitar el aburrimiento. Cambia los juguetes y los métodos cada cierto tiempo.
  • Despierta su sed de conocimientos estimulando su curiosidad y brindándole oportunidades de experimentar con sus sentidos.

 

¿El objetivo final de todos estos esfuerzos? ¡Un niño y una familia más felices!

¿Qué función cumple un neurólogo pediatra?

La neurología es uno de los campos más apasionantes de las ciencias médicas, porque trata directamente con el mayor causante de los padecimientos en nuestro organismo: el sistema nervioso. Por ello, es importante estar alerta ante la presencia de síntomas o anomalías en su desarrollo, que permitan diagnosticar algún trastorno del mismo.

 

Esto se hace relevante en la infancia, cuando la detección temprana de indicios de problemas neurológicos puede ayudar a tratar de forma más efectiva trastornos neuronales, y disminuir la magnitud del impacto que tendrán en la edad adulta del individuo, evitándole riesgos sociales o personales asociados a las enfermedades de este tipo, permitiéndole vivir una vida normal.

 

¿Quién revisa la salud neurológica de tus hijos?

 

Detectar indicios de problemas neurológicos no se trata de una tarea por completo delegada a médicos, al contrario, es normal que los padres puedan también observarlos.

 

En tal caso, lo ideal es acudir a un neurólogo pediatra, quien se encarga de la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso en general, en bebés, niños y adolescentes; él es el responsable de conocer el estado de su cerebro, capacidades cognitivas, motoras, del lenguaje, y su percepción sensorial (visión, gusto, tacto, oído, olfato) y de ser necesario remitir al infante a otro especialista.

 

Dentro de la clínica, los neuropediatras juegan un papel importante a la hora de evaluar las condiciones de crecimiento y desarrollo neuronal de los infantes y adolescentes, pues dicha área no puede ser abordada en plenitud por un neurólogo normal, debido a las características únicas y diferenciales de los cerebros en edades tempranas. Por poner un ejemplo, entre los 19 meses y los 2 años de edad y entre los 10 años hasta los 16, en el cerebro ocurre una serie de procesos de moldeado estructural-funcional denominados poda sináptica.

 

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En la mayoría de los casos quien le remite casos a los pediatras son los médicos generales directamente, luego de percatarse de posibles deficiencias o anormalidades en el comportamiento; aunque los mismos padres pueden acudir a él si perciben éstas señales, dado que suelen ser notorias.

 

Funciones del especialista en el infante o adolescente

 

Funciones del especialista en el infante o adolescente

 

  1. Evaluar su desarrollo cognitivo general, es decir, verificar que sus capacidades se vayan adquiriendo a un ritmo óptimo de acuerdo a la edad del menor, y así asegurar que cuenta con el entrenamiento y habilidad que necesitará en esas etapas de su vida.
  2. Descartar condiciones en el menor como autismo, síndrome de Asperger o discapacidades intelectuales, mediante la evaluación de su sociabilidad, comunicación y su conducta.
  3. Tratar dolencias en el sistema nervioso, como la aparición de tics, cefaleas o migrañas, trastornos del sueño, e incluso epilepsia, que eviten que el menor pueda tener un desempeño normal en sus tareas del día a día.
  4. Tratar los trastornos neuronales, como parálisis cerebral infantil, malformaciones del sistema nervioso, trastornos conductuales como el déficit de atención e hiperactividad; tanto con medicamentos como con terapias conductuales o físicas, para suavizar los efectos del trastorno y devolverle calidad de vida al paciente.

 

Además también trata a los neonatos prematuros, es decir a aquellos bebés que nacieron antes de la semana 37 de gestación, y cuya supervisión requiere mucho cuidado, para que tengan un desarrollo normal de sus capacidades.

 

Es muy importante como padres estar atentos a las señales del comportamiento de nuestros hijos, especialmente a edades tempranas donde se consolida su desarrollo neuronal, pues una atención temprana puede cambiarlo todo.

 

No tengas miedo: las dudas y la necesidad de consultar un especialista que evalúe el riesgo y sus posibles impactos son normales.

Parálisis facial: ¿por qué se causa y cómo se recupera?

La parálisis de Bell, conocida comúnmente como parálisis facial, es un trastorno generalmente temporal, aunque sin el adecuado tratamiento puede dejar secuelas, esta afecta el nervio facial, ubicado en el séptimo par craneal, que controla el movimiento de los músculos del rostro. Su daño debilita o paraliza los músculos, y por tanto crea la característica de deformidad de la mitad de la cara.

 

¿Cuáles son las causas de la parálisis facial?

1. Lesiones o fracturas en las zonas de tránsito del nervio

 

Dado que la parálisis facial es el producto de una inflamación, cuando las zonas por las que pasa el nervio tienen lesiones, sean fracturas óseas, golpes, cambios repentinos de temperatura, o sarcoidosis, pueden afectar directamente al nervio facial, y por tanto generar que este se hinche, atrofiando el flujo de información que controla los músculos de la cara.

2. Tumores o problemas cardiovasculares

 

Otra causa, que también lesiona la zona del nervio, pero cuyo origen está ligado a la presión, constante o repentina del área, son los tumores y los accidentes cardiovasculares.

 

Algunos tumores al interior del cráneo, o la formación de quistes en el área del oído, presionan al nervio, haciendo que éste no pueda trasmitir la información motriz a los músculos de la cara. Los accidentes cardiovasculares​ también pueden bloquear la actividad del nervio, afectando los vasos que le llevan oxígeno y nutrientes.

3. Infecciones víricas o bacterianas

 

Por último, y una causa común de parálisis facial, son las infecciones por virus o bacterias, pues muchos microorganismos afectan directamente el funcionamiento del sistema nervioso central, tales como: herpes genital y aftas, varicela, culebrilla o herpes simple, mononucleosis infecciosa, rubéola, paperas, resfriado, influenza o la enfermedad de Lyme; deteriorando la actividad del nervio facial, obstruyéndolo o degenerándolo.

 

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¿Cómo recuperarse de la parálisis facial?

 

Es importante reconocer que por las múltiples causas que tiene éste trastorno, cada caso tiene un procedimiento único, que debe ser evaluado por un especialista, pues dependiendo del caso varían los medicamentos, el trabajo físico y los cambios en el estilo de vida. Pero con ayuda profesional los pacientes pueden recuperarse totalmente en poco tiempo.

 

Cómo recuperarse de la parálisis facial

 

1. Medicación

 

Dentro de los tratamiento, tanto de las causas de la parálisis de Bell, como al trastorno en sí mismo (recordemos que tiene múltiples causas) está el de recetar al paciente medicamentos analgésicos y antiinflamatorios para disminuir la hinchazón del tejido nervioso, como corticosteroides que deben ser usados durante y después del tratamiento.

2. Fisioterapia

 

La parálisis facial afecta a todos los músculos de la cara (del lado correspondiente) y por tanto es importante el trabajo con fisioterapeuta para recobrar la movilidad óptima y evitar las atrofias.

 

En ocasiones, la parálisis genera movimientos musculares intensos, que acortan los músculos y producen dolor en el paciente, o que evitan que el mismo nervio se pueda recuperar. En estos casos el fisioterapeuta ayuda a su relajación, y puede crear rutinas simples de ejercicios para prevenirlo o actuar en caso de que se presenten de nuevo incidentes.

3. Cirugía

 

Otra opción, menos recomendable por lo delicado de la intervención, y sus riesgos asociados, son los procedimientos quirúrgicos para reducir la presión sobre el área inflamada del nervio.

 

En algunas ocasiones, cuando no se ha actuado a tiempo con el tratamiento del trastorno, se requiere también cirugía para corregir las deformidades ocasionadas: párpados caídos, piel poco elástica, o desviaciones en la mandíbula, etc.

 

Recuerda siempre que éste trastorno es tratable, y si se aborda de forma adecuada no quedarán secuelas a largo plazo. Por ello si tienes parálisis facial o sus síntomas, busca la ayuda de expertos en el tema. No dejes la estética de tu rostro al azar.

Terapia del lenguaje: Beneficios, métodos y actividades

La terapia del lenguaje se conoce también como fonoaudiología o logopedia. Es una disciplina profesional que se ocupa del tratamiento de los trastornos y dificultades relacionados con el lenguaje.

 

Por ello, la terapia del lenguaje trata distintas patologías y alteraciones en la voz, el habla, el lenguaje (oral, escrito y gestual), la audición y las funciones orofaciales.

 

¿Para quiénes está indicada la terapia del lenguaje?

 

Los pacientes pueden ser tanto niños como adultos. Sin embargo, los pacientes en edad preescolar presentan una mayor incidencia, ya que el lenguaje se aprende y desarrolla en la edad temprana.

 

Debes saber distinguir si se trata de un problema de fonación o un problema psicológico de aprendizaje. Los problemas de fonación son los relacionados con la producción de sonidos, y los psicológicos, en este caso, conciernen a la dificultad para aprender el lenguaje o para expresarse de forma coherente.

 

¿Cuáles son los problemas que se pueden tratar?

  • Problemas de articulación: cuando no puede hablar claramente o se equivoca en los sonidos.
  • Problemas de fluidez: dificultad en el flujo del habla o tartamudez.
  • Resonancia o problemas con la voz: cuando el paciente tiene dificultades con el tono y el volumen de la voz.
  • Problemas para alimentarse: cuando se presenta dificultad para comer debido a alteraciones del habla.
  • Problemas de lenguaje receptivo: dificultad para entender lo que dicen los demás.
  • Problemas del lenguaje expresivo: dificultad para hablar.
  • Problemas del lenguaje pragmático: dificultad para elegir el lenguaje socialmente adecuado.

Beneficios de la terapia del lenguaje para niños

 

Como hemos dicho, la infancia es el momento más propicio para intervenir en el desarrollo del lenguaje. Existen estudios que demuestran que el 70% de los preescolares con problemas de lenguaje que reciben este tratamiento mejoraron sus habilidades de lenguaje.

 

Beneficios de la terapia del lenguaje para niños

 

Además, la terapia del lenguaje puede ayudar a los niños a hablar más claramente y, de esta manera, se sentirán más seguros cuando hablen con otras personas. La terapia del habla puede ayudar a los niños que tienen problemas de lenguaje social, académico y emocional.

 

También ofrece beneficios para los niños con dificultades de lectura, como la dislexia. La terapia del lenguaje puede ayudarlos a escuchar y distinguir sonidos específicos en las palabras.

 

¿Cómo es la terapia del lenguaje?

 

El tratamiento puede durar meses o incluso años. En este tiempo notarás mejoría, pero es importante no dejar el proceso, ya que el problema del lenguaje podría continuar.

 

Es posible que el terapeuta del lenguaje te asigne actividades para practicar en casa y así reforzar el tratamiento.

 

Tipos de terapias

 

Según las alteraciones del habla que hemos mencionado, encontramos distintas terapias, que te explicamos a continuación.

 

Actividades de intervención del lenguaje

 

En esta terapia se desarrollan diferentes tipos de habilidades, en las que se enseña a los niños a modelar el lenguaje y también se les da respuesta, lo que se conoce como retroalimentación. Así el niño sabrá cuándo habla correctamente. Todo ello se refuerza y fomenta con fotos, dibujos o juegos.

 

Terapia de articulación

 

En este caso la terapia se centrará en los sonidos con los que el niño tiene dificultades. Así, se enseña al niño a que puede mover la lengua para generar sonidos particulares.

 

Terapia para alimentarse

 

Es la destinada a fortalecer los músculos de la boca. Se puede llevar a cabo con masaje facial y ejercicios de los labios, la lengua y la mandíbula. Dependiendo del trastorno, se centrará en el tema de los alimentos para hacer al niño más consciente al comer.

 

En conclusión, con una correcta colaboración entre los terapeutas, la familia y el afectado; y con una terapia adecuada que dure el tiempo necesario, se pueden obtener excelentes resultados.

 

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¿Qué son los problemas de lenguaje o el transtorno fonológico?

Se entiende por problemas del lenguaje el momento en que una persona no tiene las capacidades normales para utilizar el habla o comunicarse efectivamente con otras personas. Se pueden tener problemas con los sonidos que se emiten, dificultando el entendimiento de quien recibe la información, o a la inversa, siendo el problema la falta de entendimiento de lo que los otros dicen. El lenguaje es de gran relevancia para el ser humano, ya que se trata de un componente básico de la evolución sin el cual resultaría imposible vivir en sociedad.

 

Del mismo modo, el desarrollo lingüístico desempeña un papel muy importante para el aspecto intelectual, puesto que desde tiempos inmemoriales la educación ha pasado de una a otra persona a través del lenguaje. Así, la incapacidad para formar palabras o para emitir los sonidos correctos al hablar puede generar en un niño en desarrollo faltas importantes en su desarrollo mental, pudiendo producir además aislamiento y problemas en el aprendizaje.

 

Los problemas del lenguaje deben detectarlos especialistas en el área de la salud que vinculen al paciente a una terapia del habla adecuada para el manejo y tratamiento del mismo, buscando siempre mejorar la calidad en la comunicación y de la mano, mejorar la calidad de vida de quien sufre el problema. Por lo general este tipo de dificultades se da en niños, y tiene que ser categorizada de acuerdo a su edad, ya que algunos tipos de trastornos tienen síntomas en diferentes periodos de desarrollo del infante.

 

Los trastornos fonológicos

 

Los problemas con el lenguaje vienen dados por los trastornos del lenguaje o trastornos fonológicos, de los que forman parte el tono, el contexto y la fluidez además de los gestos y la mímica.

 

Los trastornos fonológicos

 

Existe una amplia gama de trastornos del lenguaje que ya han sido bien definidos por especialistas de la salud. Entre estos se encuentran el TEL o Trastorno Especifico del Lenguaje, la dislalia funcional, la disartria, el trastorno de la fluidez o disfemia, la disglosia, trastornos del tipo comunicación social, la dislexia y alexia, las afasias y las disfasias, la disgrafia y agrafia, la glosolalia, la hiperlexia, trastornos de la mímica, entre otros más. Todos estos se distinguen por las dificultades específicas que presentan, que van desde dificultades en la comprensión del lenguaje, haciendo modificaciones en la gramática de lo que se desea hablar, hasta escribir o comprender. Para términos prácticos, se les complica el darse a entender de manera efectiva.

 

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Se producen debido a problemas orgánicos, que pueden ser daños neurológicos como alteraciones neuronales, y también por daños físicos, como alteraciones en las articulaciones o en los nervios que favorecen los movimientos para la gesticulación del habla, lo que se definiría como causas endocrinas. También aquellos factores que rodean a la persona en desarrollo, tales como el ambiente, y finalmente, uno de los más estudiados en la actualidad: las causas psicosomáticas que intervienen en el cómo se ve afectado nuestro pensamiento y, por lo tanto, se refleja en la manera en que nos dirigimos a los demás pudiéndose llegar a formar un trastorno.

 

Todo esto tiene un origen, el cual puede ser clasificado en congénito, hereditario, perinatal o postnatal, según sea el caso, y será determinado por el profesional de la salud quien decidirá si es de importancia el conocimiento de esta información.

 

Los problemas del lenguaje son un reto para el especialista, ya que estos también pueden irse desarrollando durante el crecimiento del niño, volviéndose más complejos si no son detectados de manera temprana y tratados a tiempo. Existen clínicas dedicadas a ofrecer servicio de terapias para diferentes trastornos, incluyendo los del lenguaje.

¿Quién diagnostica el trastorno de déficit de atención?

El trastorno de déficit de atención hiperactiva (TDAH) es una afección de tipo neurobiológica, la cual hace su primera aparición durante la infancia, aunque también se han visto casos en adultos. El tratamiento del déficit de atención varía de acuerdo al paciente y el especialista será quien elija cuál es el adecuado para el caso en concreto.

 

¿Cómo y quién diagnostica el trastorno?

 

Lo primero a recalcar es que el diagnóstico de TDAH únicamente pude ser realizado por un psiquiatra infantil y juvenil, pediatra o neuropediatra, especialmente si posee experiencia en el área.

 

Para determinar el trastorno de manera segura, se necesitan una serie de exámenes e informes psicopedagógicos. Estos son aportados por consultas externas o internas del centro escolar del menor, así como tests especiales que se realizan a los padres y al paciente.

 

El diagnóstico nunca se obtiene el mismo día de la consulta. Requiere un tiempo determinado para conocer al pequeño, así como al entorno escolar y familiar. De ese modo se podrán descartar otras patologías, lo que se conoce como diagnóstico diferencial.

 

El TDAH no es un trastorno estático, ya que puede modificarse con la edad del paciente y los cambios en sus circunstancias familiares o sociales. Por ello requiere un seguimiento constante en cada etapa de desarrollo.

 

Tratamientos para el TDAH

 

Usualmente, los tratamientos para el TDAH en niños abarcan el uso de medicamentos, capacitación, terapias periódicas, asesoramiento continuo y/o educación. Si bien no existe un tratamiento que cure de manera definitiva el trastorno, seguir al pie de la letra las indicaciones del psiquiatra será de gran ayuda en la evolución y mejoría del pequeño.

 

Tratamientos para el TDAH 

 

A continuación, te hablaremos un poco sobre los tratamientos más empleados y efectivos:

 

Tratamiento psicológico

 

Se suele combinar o no con tratamiento farmacológico. Ese tratamiento, enfocado principalmente en el tipo educativo, tiene como objetivo que el pequeño logre comprender los inconvenientes que podría percibir de acuerdo con la enfermedad. Su finalidad es que aprenda a vivir con los cambios que deberá realizar a lo largo de su vida. De manera que logre tener un control y un balance en cada aspecto de su vida.

 

Tratamiento farmacológico

 

De acuerdo a cada caso en concreto, el médico podría recomendar el uso de fármacos estimulantes o no estimulantes.

 

En el grupo de los fármacos estimulantes, podemos encontrar la anfetamina y el metilfenidato. Aunque existe una importante polémica en torno a estos medicamentos, ya que sin un seguimiento estricto se pueden suscitar casos de abuso o dependencia a esta y otras sustancias.

 

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Dentro de los fármacos no estimulantes, podemos encontrar la atomoxetina y algunos antidepresivos, como el bupropión y los tricíclicos. Sin embargo, estos fármacos, como los anteriores, también tienen una desventaja y es que no todos los niños o adolescentes responden a ellos o pueden tolerar sus efectos secundarios. Estos van de leves síntomas de ansiedad hasta alteraciones del estado de ánimo o del sueño, entre otros.

 

Tratamiento conductual

 

Uno de los tratamientos más eficaces. Consiste en una evaluación completa en la conducta del niño para determinar qué le estimula y de ese modo realizar los cambios más oportunos para un sano desarrollo. Se emplea con más frecuencia en pequeños con problemas de conducta. Aunque requiere de un enorme compromiso por parte de ambos padres para que los cambios se realicen de manera armoniosa pero firme.

 

El TDAH es un trastorno que se presenta principalmente en niños y adolescentes. No puede ser diagnosticado por cualquier persona y, aunque no se cura, sí existe tratamiento para déficit de atención que podría mejorar la calidad de vida del menor.

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