¿Cuándo una migraña puede ser una señal de problemas serios de salud?

Síntomas como ver luces de colores, líneas en zigzag, destellos de luz, náuseas, vómito, dolor de cabeza, convulsiones, debilidad, cambios de temperatura y ansiedad podrían estar asociados a las migrañas. Por eso requieren especial vigilancia y consulta con un profesional médico idóneo porque podrías estar necesitando un tratamiento contra la migraña.

 

¿Qué es la migraña?

 

Este padecimiento es una sensación de latido en la cabeza acompañada de un dolor, que puede ser de leve a muy fuerte. Llega a durar desde algunas horas hasta varios días y, en algunos casos es tan intenso como incapacitante, pues puede hacerte sentir que debes alejarte de tus actividades diarias para dedicarte a guardar reposo total.

 

Antes de que aparezca el dolor, puedes sentir unas señales denominadas aura y que tienen que ver con las alteraciones visuales mencionadas. También se presenta dificultad para hablar y un leve hormigueo en algún lado de la cara, un brazo o una pierna. Debes tener en cuenta el tipo de síntoma que presentas y diferenciar si es una señal de alerta o un factor de atención, los cuales te vamos a explicar a continuación.

 

Síntomas de una señal de alerta de migraña

 

En este caso, los síntomas definitivos son:

 

  • Molestia ante el ruido, la luz e incluso algunos olores.
  • Náuseas, a veces con posterior vómito.
  • Dolor de cabeza, cuello y rostro.
  • Cambios en la temperatura de la cabeza.
  • Presentar una eventual palidez en la cara.
  • En ocasiones, puedes sentir palpitaciones, ansiedad, fatiga, etcétera.

El aura

 

Uno o dos días previos al aura o serie de alteraciones sensoriales que a menudo acompañan a la migraña, podrías tener alguna de las siguientes señales:

 

  • Depresión.
  • Euforia.
  • Estreñimiento.
  • Antojos de comida.
  • Sed.
  • Bostezos frecuentes.

 

También te va interesar: Tratamiento para la migraña: Conoce los síntomas de la migraña tensional.

 

La migraña como síntoma de otras enfermedades

 

 

También debes prestar atención por si hay otra enfermedad, cuando el dolor de cabeza es:

 

  • Acompañado por debilidad, convulsiones, entumecimiento y dificultad al hablar.
  • Continuo, con tendencia a aumentar después de un traumatismo.
  • Agravado por movimientos o esfuerzos repentinos.
  • Presentado luego de los 50 años.

 

Recuerda lo siguiente

 

Existe otra clase de factores que podrían desencadenar la migraña, dependiendo de cada persona. Por ejemplo:

 

  • Alimentos procesados, salados y quesos maduros.
  • Comer a deshoras y ayunar.
  • Bebidas como café, té, chocolate y vino.
  • Estímulos a los sentidos: sonidos fuertes, luces brillantes, los rayos del sol, olores de perfumes, disolventes de pintura y humo de cigarrillo.
  • Ejercicio físico, como esfuerzo intenso e incluso la actividad sexual.
  • Factores climáticos.
  • Medicamentos como anticonceptivos y vasodilatadores.
  • Aditivos y conservantes de los alimentos.

 

Factores de riesgo

 

  • Los cambios hormonales en las mujeres podrían provocar dolores antes o después de la menstruación.
  • Factores genéticos suelen ser causantes de migrañas; si un familiar la ha padecido, es probable que tú también.
  • Edad. La migraña puede iniciarse en la adolescencia, intensificarse hacia los 30 y disminuir su frecuencia e intensidad en las décadas siguientes.
  • Género. Según estudios, las mujeres tienes tres veces más probabilidades que los hombres de sufrir migraña.

 

Unas últimas consideraciones

 

Tener la información correcta, hacer cambios recomendados en el estilo de vida y administrar los medicamentos apropiados y autorizados por el médico te permitirá sobrellevar esta dolencia. Solo así podrás minimizar la frecuencia y la intensidad de su manifestación.

 

Es importante que recuerdes que nunca debes automedicarte, ya que muchas veces las personas creen que porque anteriormente han tratado dolencias con un medicamento, pueden volverlo a utilizar y no es así. Esto también aplica para recetas médicas utilizadas por familiares, amigos o vecinos.

 

Esperamos que esta información haya sido de tu interés y te brinde el contenido de valor que requieres para reconocer cada caso, así como las señales para conocer si eventualmente podrías requerir un tratamiento contra este padecimiento.

 

¿Parálisis facial en jóvenes? Más frecuente de lo que se piensa

La parálisis facial en jóvenes es una condición médica que se hace más frecuente. Los seres humanos tenemos más de cuarenta músculos en el rostro, todos ellos cumplen funciones específicas por medio de las cuales podemos hacer gestos o expresiones voluntariamente.

 

El correcto funcionamiento de todos estos músculos depende la funcionalidad del nervio facial, el cual es el encargado de transmitir neuronalmente el estímulo para que se muevan los músculos. Cuando el nervio facial no realiza esta función es cuando se presenta un caso de parálisis facial.

 

El tipo de parálisis más común es la parálisis idiopática, también conocida como parálisis de Bell. Esta afectación puede atacar a personas de cualquier edad, pero es muy común que se presente en personas jóvenes, tanto hombres como mujeres.

 

Síntomas de la parálisis facial

 

  1. Pérdida de movimientos voluntarios: imposibilidad para parpadear y para levantar las cejas.
  2. Dificultad para ingerir alimentos y para beber.
  3. Puede manifestarse en dolores de cabeza y de oídos.
  4. Incapacidad para contener la saliva en la boca.
  5. Resequedad en la boca.
  6. Sequedad en los ojos.
  7. Pérdida progresiva del sentido del gusto.
  8. Flacidez en el rostro.
  9. Dificultades para hablar y para sonreír.
  10. Sonrisa asimétrica o parte del rostro caída.
  11. Dolor de mandíbula y en la parte posterior del oído en el lado afectado.

 

También te va a interesar: ¿Cuáles son los primeros síntomas de una parálisis facial?

 

 

Posibles causas de la parálisis en el rostro

 

La parálisis facial puede presentarse en la juventud, algunos de los factores de riesgo que se han identificado son el estado de embarazo (primer trimestre), infecciones en las vías respiratorias superiores y el padecimiento de diabetes. Por lo general, las causas de la parálisis de la cara suelen ser desconocidas, pero los especialistas han rastreado el origen de esta patología en afectaciones como:

 

  1. Infecciones virales que hacen que el nervio facial se inflame en reacción a los agentes patógenos y pierda su funcionalidad.
  2. Herpes genital y zóster, culebrilla y varicela.
  3. Tumores que afectan el sistema nervioso.
  4. Infartos cerebrales.
  5. Enfermedad de Lyme.
  6. Infecciones por citomegalovirus.
  7. Rubéola.
  8. Paperas.
  9. Enfermedades de las vías respiratorias (adenovirus).
  10. Gripe (influenza B).
  11. Mononucleosis de tipo infecciosa (Epstein-Barr).

Complicaciones de la parálisis de Bell

 

  • En casos leves, los efectos de la enfermedad desaparecen en menos de un mes. Cuando el caso implica la parálisis total del rostro se considera grave, y el tiempo de recuperación puede dilatarse bastante y dejar consecuencias permanentes.
  • Pérdida irreversible de la funcionalidad del nervio facial, puede provocar parálisis permanente y contracciones involuntarias de los músculos de la cara.
  • Conformación anormal y crecimiento descontrolado de estructuras nerviosas que generan rigidez permanente de ciertos músculos del rostro.
  • Daño severo del órgano ocular por la incapacidad de lubricación de la vista, ocasionando lesiones graves en la córnea.
  • Puede tener relación y síntomas similares a un accidente cerebrovascular, por lo que ante cualquier tipo de parálisis en el rostro se recomienda consultar al médico inmediatamente.

Tratamiento

 

El tiempo de recuperación de esta patología puede extenderse desde 1 a 6 meses, y el tratamiento se lleva a cabo mediante el uso de corticosteroides. Estos reducen la hinchazón del nervio facial, y de esta forma se espera el restablecimiento de sus funciones controlando el movimiento de los músculos de la cara.

 

Prevención

 

Se puede disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad teniendo en cuenta algunas recomendaciones. Tratar las infecciones virales como es debido, lavar bien las manos para prevenir episodios infecciosos en las vías respiratorias, usar preservativo para disminuir el riesgo de contraer herpes y proteger el rostro en casos donde se esté expuesto a golpes.

 

 

Problemas de lenguaje: ¿Qué es una dislalia fisiológica?

La dislalia fisiológica, también llamada dislalia evolutiva, es uno de los problemas del lenguaje más frecuentes en los niños. Se produce en las etapas más tempranas del desarrollo, es decir, cuando aún son muy pequeños.

 

Por eso, a menudo la pasamos por alto, pensando que el niño aún está aprendiendo a hablar y que ya corregirá los pequeños errores de pronunciación. ¿Quieres saber si es tu caso?

 

¿Cómo detectar la dislalia fisiológica?

 

En primer lugar, debemos asegurarnos de que no se trata de un defecto de la audición (los niños que tienen problemas para oír tienen problemas de pronunciación porque no entienden correctamente los sonidos), y que no se deba a un funcionamiento anormal de los órganos del habla. Este último caso es muy común, se produce cuando hay algún problema motor en los labios, lengua o mandíbula y suele causar problemas para pronunciar las letras l, ch, r, s, z y k.

 

La dislalia fisiológica es diferente porque solo se debe a una “fase de dislexia” del habla, en la tu hijo puede omitir ciertos sonidos o los sustituye por otros de forma incorrecta, como decir “canastra” en vez de “canasta” o “apta” en vez de “patata”.

 

A veces, estos errores son normales y la dislalia fisiológica solo es preocupante cuando continúa presentándose después de cumplir los 4 años.

 

Te recomendamos consultar a un profesional para que detecte si hay dislalia fisiológica y así puedas tratarla adecuadamente a tiempo, ya que, de otro modo, causará problemas de comunicación de tu hijo con su entorno, dificultará su aprendizaje y hasta afectará negativamente su personalidad.

 

Tratamiento de la dislalia fisiológica

 

 

Una vez sabes que tu hijo es diagnosticado con dislalia fisiológica, actúa de la siguiente manera:

 

  • Fomenta la maduración del niño, hablándole de manera natural y clara, como a un adulto. Así se tomará más en serio el aprendizaje del habla.
  • No imites sus defectos y tómatelo como una gracia, a la vez que le enseñas a pronunciar correctamente. Así asociará el aprendizaje con una experiencia positiva.
  • No interrumpas al niño. Además, así podrás escucharlo mejor para ver qué defecto del habla tiene.
  • Como hemos dicho, también es necesario que intervengas para corregir la dislalia lo antes posible. De esta manera:
  • Contacta a un logopeda. Ellos saben cuáles son los mejores ejercicios para combatir la dislalia fisiológica y lo lograrán, paso a paso y con cierta paciencia.
  • Los logopedas normalmente enseñarán al niño a pronunciar correctamente mediante juegos. Pero también es necesario que los padres se impliquen, por lo que probablemente tendréis que seguir practicando en casa, sin el logopeda.
  • No olvides consultar al pediatra o tu médico de cabecera, por si acaso el defecto del habla tuviera una causa funcional, por problemas motores de la mandíbula, labios o lengua. En tal caso, el tratamiento será diferente.

 

También te va a interesar: Terapia del lenguaje: Beneficios, métodos y actividades.

 

Causas de la dislalia fisiológica

 

Esta dislalia se podría explicar de muchas maneras, pero fundamentalmente puede tener una de estas causas:

 

– Inmadurez cerebral y/o del aparato fonoarticulador: puede deberse simplemente a una etapa del desarrollo en la que tu hijo no puede hablar mejor porque se lo impide su desarrollo mental o el desarrollo de su mandíbula, labios, lengua, dientes, etc. Esto no significa que no lo superará más tarde. Es perfectamente posible que más adelante tenga el mismo ritmo de desarrollo que el resto de los niños.

Ritmo propio del desarrollo del niño. Algunos pequeños tardan más en hablar correctamente y no es por inmadurez cerebral ni del aparato fonoarticulador. Solo es preocupante si el niño sigue teniendo el mismo problema después de los 4 o 5 años de edad.

 

¿Te ha gustado este artículo? ¿Tu hijo padece dislalia fisiológica o crees que puede tenerla? Acude con un especialista.

 

 

Áreas de trabajo de la estimulación temprana

La estimulación temprana es una actividad que busca promover el desarrollo psicomotor y cognitivo de los niños mediante ejercicios y objetos idóneos que favorezcan su pleno crecimiento y, en el futuro, el fácil aprendizaje. Esto se logra de una manera divertida tanto para tus hijos como para ti.

 

Esta atención y vigilancia temprana de tu bebé posibilitan el máximo aprovechamiento de sus capacidades tanto físicas como mentales y puedes empezar a practicarla con él desde los 0 meses hasta, aproximadamente, los 6 años de edad. Tiempo en el que se consolidan las bases de la estructura de su pensamiento y su personalidad.

 

Es en estos primeros años de vida y mediante esta atención temprana que podemos visibilizar y actuar rápidamente si se llegan a presentar problemáticas como déficit de atención, dislexia e hiperactividad, entre otras. También es el momento perfecto para fomentar el buen aprendizaje y generar en los niños la autoestima.

 

Mientras los pequeños van adquiriendo una serie de habilidades que les permiten ganar autonomía e independencia, destrezas sensoriales, del lenguaje y, por supuesto, cognitivas y psicomotoras, tú puedes ir conociendo a aquella personita y estrechando los lazos de esta maravillosa y creciente relación.

 

Lo que debes estimular en tu bebé y sus beneficios

 

 

  • Motricidad fina dirigida a los músculos de la cara, los pies y las manos. Tu bebé tendrá el autoconocimiento de estas partes de su cuerpo, en las cuales irá ganando fuerza y experimentando la sensación de tocar, palpar y chupar objetos. Posteriormente, irá abriendo y cerrando sus manitas y sujetando algunas cosas.
  • Motricidad gruesa, enfocada a los músculos de las piernas, los brazos, el abdomen y la espalda. Le servirá para ir adquiriendo la fuerza y el equilibrio que su cuerpo necesita. Con el transcurrir de los días y los meses, tu hijo deseará levantarse, gatear y caminar.
  • Cognición orientada al pensamiento, razonamiento y entendimiento del mundo que lo rodea, a partir de su propia percepción. Aunque antes de llegar al mundo ya percibe un entorno, esta estimulación busca que el pequeño lo comprenda, a través de nuestras manos u objetos, con los cuales puede interactuar, curiosear y experimentar ciertos reflejos.
  • Lenguaje destinado a la utilización de la lengua materna. En principio, el llanto y algunos movimientos serán su forma de expresarse. Que le hables directamente y consolarlo con cariño irán despertando en él las ganas de imitar los sonidos a través de balbuceos.
  • Desarrollo socio-afectivo encaminado a los sentimientos y la forma como se integra e interactúa con los demás. Tu bebé se sentirá seguro y cómodo principalmente con su madre, por lo que llorará o sonreirá con distintas personas u objetos dependiendo de qué tanta empatía sienta por ellos.

También te va a interesar: ¿Cuándo debemos llevar al niño a un neuropediatra?

 

¿Cuándo empezar?

 

Desde los primeros meses de vida, el niño debe recibir atención temprana de tu parte. En esta etapa, el cariño y el amor que le brindes, la alimentación, el cuidado, la higiene personal y unos pocos ejercicios serán suficientes para iniciar este proceso de desarrollo.

 

Para cada etapa de su crecimiento, hay una serie de ejercicios que debes practicar con él para llevar a cabo esta hermosa labor de una manera eficiente y comprometida con un sano y óptimo desarrollo. Es por eso que te aconsejamos consultar con un experto en salud correspondiente, antes de iniciar la rutina dirigida a la edad de tu niño.

 

Esperamos que esta información te sea de gran utilidad y motivación para que pongas manos a la obra en este proceso que, sin lugar a dudas, es clave en el desarrollo de tu hijo, en sus diferentes aspectos.

 

 

Conoce qué es la psiquiatría de enlace y sus beneficios

La psicología de enlace, también conocida como interconsulta psiquiátrica, es una rama de la psicología que actúa como intermediaria entre el paciente y el equipo médico primario, por lo general de un centro de salud u hospital.

¿De qué se ocupa la psiquiatría de enlace?

Los psiquiatras de enlace pueden tener muchas funciones, entre las que se incluyen las que te describimos a continuación:

  • Atender a las dudas que les plantean los médicos no psiquiatras, cuando necesitan un asesoramiento psiquiátrico para sus pacientes.
  • Atender en consultas de medicina psicosomática, que se realizan por enfermedades relacionadas con fenómenos psicológicos y sociales.
  • Supervisar o dirigir a personal sanitario que no es médico (enfermeros/as, psicólogos, terapeutas, etc.) para llevar a cabo un tratamiento adecuado para el paciente.
  • Evaluar la capacidad del paciente de otro médico para entender su tratamiento.
  • Tratamientos psiquiátricos de pacientes que están en tratamiento de medicina general y tienen tendencias suicidas, problemas de daño autoinflingido, accesos agudos confusionales, alteraciones de la personalidad, estados psicóticos, trastornos de ansiedad y episodios delirantes.

Beneficios de la psiquiatría de enlace para los pacientes

Si eres un paciente, normalmente es el médico quien decide que ha de contar con un psiquiatra de enlace.

Esto es beneficioso, pues así te atenderá un médico especializado en enfermedades relacionadas con la psicología y la psiquiatría, al mismo tiempo que tu médico está ocupándose de tu salud física.

 

Beneficios de la psiquiatría de enlace para el personal sanitario

 

Veamos cuáles son las dolencias y situaciones en las que tu médico puede recurrir a un psiquiatra de enlace:

  • Trastornos psiquiátricos derivados de otras enfermedades físicas.
  • Trastornos de uso o abuso de sustancias, como las manifestaciones físicas del delirium tremens (abstinencia en personas adictas al alcohol).
  • Trabajar junto con cirujanos y otros médicos en situaciones especiales, como cirugía de trasplantes de órganos.
  • Tratamiento de la obesidad. Un psiquiatra de enlace puede ayudar cuando la obesidad se debe a trastornos alimentarios, como comer compulsivamente, síndrome de Munchausen o bien para ayudar al paciente a aceptar su cuerpo.
  • Ayudar en tratamientos del dolor, especialmente cuando se trata de dolores somáticos.

Beneficios de la psiquiatría de enlace para el personal sanitario

No solamente los pacientes se pueden beneficiar de los conocimientos de estos expertos. Veamos qué pueden hacer los psiquiatras de enlace para los médicos, enfermeros, cirujanos y otros profesionales que trabajan en hospitales o centros sanitarios:

  • Manejar situaciones de presión o estrés, que se pueden dar en el servicio de urgencias, situaciones de alta mortalidad o que cuestionan profundamente el valor de la vida humana (como los cánceres infantiles).
  • Ejercer de mediador con el equipo demandante mediante dinámica de grupos y otras técnicas.

 

También te va a interesar: ¿Existe un tratamiento eficaz para la ansiedad?

 

En cualquier caso, los estudios demuestran que los mejores resultados con el paciente se consiguen cuando ya hay una buena relación entre los médicos y el personal de otros servicios.

Un factor clave es que el personal esté abierto a la comunicación y sea resolutivo y tolerante ante el malestar que determinados pacientes pueden ocasionar en el personal sanitario.

Cuando no hay una buena relación entre el personal sanitario de distintos servicios solo se acude a los psiquiatras de enlace en casos severos de alteración de la conducta y que ocasionan problemas al servicio.

En cualquier caso, se ha demostrado que este tipo de profesionales son de gran ayuda.

La psiquiatría de enlace hoy en día

Como ves, la psiquiatría de enlace es muy necesaria para integrar la psicología y psiquiatría en la consulta médica. La intervención de un psiquiatra de enlace normalmente la decide tu médico o cirujano.

Muchas enfermedades tienen una componente psíquica y para tratarlas es imprescindible que el médico recurra a expertos en psiquiatría.

Estudio del sueño: ¿Es sano dormir más de 8 horas?

En la actualidad, dormir se ha tornado complicado para la mayoría de la población mundial, debido al ritmo de vida al que sometemos nuestro cuerpo, situación que puede desencadenar problemas de salud a corto, medio y largo plazo. Pero otras personas duermen más de las ocho horas diarias, hábito que también representa riesgos a la salud.

Conoce los malos hábitos del sueño

Dormir puede ser una actividad placentera para algunas personas, mientras que para otras podría ser algo negativo y frustrante debido a que no pueden conciliar el sueño y consecuentemente tienen sensación de cansancio todo el tiempo. Sea cual sea tu situación, aquí te decimos los hábitos del sueño más nocivos. Estos son más comunes de lo que imaginas y pueden ser:

  • No tener horario específico para dormir.
  • Consumir estimulantes antes de ir a la cama.
  • Dormir pocas horas.
  • Cenar pesado.
  • Despertarse continuamente durante la noche.
  • Ver televisión o videos de contenido agresivo antes de acostarse.

Dormir en exceso también es malo

Sí, aunque la idea de dormir más de lo normal puede sonar muy agradable, permanecer dormido más tiempo del necesario puede generar alteraciones en el organismo de manera constante. Los expertos recomiendan un máximo de ocho horas diarias de sueño, siendo el exceso un riesgo para la salud y pudiendo generar trastornos como:

  • Alteraciones en el metabolismo que se traducen en aumento de peso debido a la menor actividad física que realiza tu cuerpo.
  • Menor actividad cerebral: las funciones cerebrales pueden afectarse cuando duermes mucho, presentando problemas de retención de información y falta de atención en las actividades cotidianas, así como problemas de memoria.
  • Aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares: al no tener mucha actividad física, tu corazón y tu sistema circulatorio en general pueden presentar daños que aumentan el riesgo de sufrir un infarto.
  • Afectación de la vida familiar, laboral y social: en este caso, dormir en exceso puede llevarte a no cumplir con algunos compromisos, lo que se reflejará en problemas sociales.

 

Dormir en exceso también es malo

 

En la actualidad existen opciones médicas que pueden ayudarte a conocer si tienes un trastorno del sueño. Es recomendable realizar un estudio del sueño o polisomnografía si crees que presentas alteraciones para dormir.

Este examen se realiza para poder detectar la calidad del sueño, midiendo los ciclos y las etapas del mismo. Durante este se podrán analizar diferentes reacciones como movimientos oculares, las frecuencias cardiaca y respiratoria, la posición del cuerpo, los niveles de oxígeno en sangre, ondas cerebrales, actividad muscular y cantidad de aire que reciben tus pulmones. Todo mientras duermes.

 

También te va a interesar: Clínicas del sueño: Conoce los principales síntomas del insomnio.

 

Consejos para dormir bien

Aquí te presentamos algunos tips para normalizar tu ciclo del sueño:

  • Crea un hábito para dormir a la misma hora todos los días.
  • Relájate escuchando música con tonos suaves.
  • Ingiere algún té de hierbas como pasiflora o valeriana antes de irte a la cama.
  • Escribe tus pendientes en una libreta que lleves contigo en algún bolso; de esta manera, no tendrás que pensar en ello toda la noche para no olvidarlo.
  • Mantén un ambiente agradable en tu recámara. Procura que esté limpia, ordenada y libre de ruidos y luz.
  • Si tienes mascotas, destina un área para ellas también y no las subas a la cama.

La calidad del sueño es muy importante para lograr que tu organismo descanse y a la mañana siguiente puedas levantarte con toda la energía para tu día a día, por lo que debes estar atento a las señales que indican que has dormido mal.

Un buen descanso te mantendrá alerta y de buen ánimo en el transcurso del día y podrás realizar tus actividades satisfactoriamente.

 

TAG Trastorno de Ansiedad Generalizada, qué es y cómo tratarla

¿Te sientes ansioso la mayor parte del tiempo por muchos motivos diferentes? ¿Ya casi no recuerdas cuándo estuviste relajado y tranquilo por última vez? ¡Cuidado! Puedes estar padeciendo una de las enfermedades psiquiátricas más comunes: el TAG o trastorno de ansiedad generalizada. En esta nota analizaremos qué es, cuáles son sus causas y cómo tratarla.

Síntomas y causas del TAG

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación excesiva e incontrolable por varias cosas diferentes a la vez.

En realidad sentir ansiedad es normal, todos nos hemos sentido ansiosos alguna vez y hemos estado preocupados por alguna cosa en particular. Pero una vez que el problema desaparece, cesa la preocupación.

Sin embargo, las personas con TAG:

Se preocupan demasiado por asuntos menores y cuestiones de la vida cotidiana.

– Su zozobra es mucho mayor que la de otras personas.

– Tienen pensamientos negativos sobre algo que podría ocurrir.

– Una vez que comienzan a preocuparse ya no pueden dejar de hacerlo.

Estas características suelen estar acompañadas por síntomas como incomodidad física, fatiga, dolor muscular, problemas para dormir y dificultades para concentrarse.

Como bien lo explica la ADAA (Anxiety and Depression Association of America), entre el 3 y el 5 % de la población padece este trastorno. El riesgo es mayor en mujeres de entre los 30 y 59 años de edad.

Aunque no se conocen sus causas exactas, influyen factores biológicos, antecedentes familiares y experiencias estresantes a lo largo de la vida. También se relaciona con la existencia de hiperactividad en las áreas del cerebro relacionadas con emociones y comportamiento, o enfermedades crónicas dolorosas como la artritis.

Según la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia de los trastornos mentales es cada vez mayor. Debemos estar atentos a sus signos y síntomas pues actualmente la posibilidad de padecer alguna de estas enfermedades está muy relacionada con el estrés de la vida cotidiana.

 

También te va a interesar: ¿Qué diferencia un trastorno psiquiátrico de uno psicológico?

 

¿Cuáles son los tratamientos para el TAG?

Hay varias opciones para el tratamiento del TAG. Estas estrategias pueden combinar sesiones de psicoterapia con medicamentos y cambios en el estilo de vida. Consulta con tu médico si puedes incluir terapias alternativas.

– Psicoterapia: el tratamiento de elección es la terapia cognitiva conductual. Su objetivo es cambiar pensamientos y comportamientos para que quienes la sufren aprendan a reconocer y controlar pensamientos ansiosos.

 

¿Cuáles son los tratamientos para el TAG?

 

– Medicamentos: por lo general se hace un plan de medicación a corto y largo plazo. Los medicamentos a corto plazo buscan relajar los síntomas físicos, como tensión muscular, dolor o calambres. El plan a largo plazo está compuesto por antidepresivos, algunas veces combinados con medicamentos contra la ansiedad.

– Cambios en el estilo de vida: el sedentarismo, la mala alimentación y hábitos como fumar o beber alcohol tienen una enorme influencia sobre el aumento del estrés y el malestar que pueden desembocar en el TAG. Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad.

Se recomienda hacer ejercicio, llevar una dieta saludable, mejorar la calidad y cantidad de horas de sueño, y evitar los estimulantes y el consumo de alcohol.

– Terapias alternativas: entre las terapias alternativas se encuentran el yoga y técnicas de relajación. La fitoterapia nos ofrece distintas alternativas a partir de especies como la valeriana, con principios activos calmantes y relajantes, o la pasiflora, que contiene alcaloides y flavonoides de efecto sedante y analgésico.

Nuestras recomendaciones

Es importante saber que en el TAG los síntomas son acumulativos y el malestar es tan grande que puede interferir con tus actividades cotidianas, tu trabajo y tus relaciones con los demás.

Si sientes que no puedes controlar tu ansiedad, no lo dejes pasar. ¡Consulta con tu médico!

Todo lo que necesitas saber sobre la depresión, el enemigo silencioso

Millones de personas alrededor del mundo hoy viven con depresión. Las enfermedades psiquiátricas o mentales son una alteración en las facultades perceptivas y de raciocinio. Disminuyen en la gente la capacidad para relacionarse con los demás.

Entre sus manifestaciones comunes, están algunos trastornos como el del sueño, el del apetito y los cambios de humor. También se suman a estos los sentimientos de aislamiento, angustia, baja autoestima y tristeza. Además, se pueden agregar problemas de concentración y de memoria y hasta sentimientos e ideas suicidas.

Síntomas de depresión y sus posibles causas

Conocer las causas puede ayudarnos a saber qué tipo de apoyo buscar. Las más comunes son:

Factores biológicos: algunos elementos genéticos pueden afectar a nuestras funciones cerebrales.

Abuso de sustancias: consumir sustancias controladas o exceder en el uso de medicamentos durante algún tiempo puede provocar este trastorno.

Estrés: someterse a una tensión excesiva (ya sea laboral, familiar o de otra cualquier índole) es muy dañino para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Por los síntomas que se manifiestan, se puede diagnosticar una depresión como parte de un trastorno. Algunos de estos pueden ser:

Trastorno bipolar: se experimentan emociones extremas por largo tiempo, que van desde manía (intensa) hasta bajones (melancolía).

La distimia: se trata de periodos intermitentes en los cuales la persona sufre depresión grave y esto llega a interferir en su vida cotidiana.

Depresión posparto: es una debilidad del sistema emocional cuyo nivel de intensidad varía de leve a un tanto agresivo.

 Trastorno afectivo estacional: en lugares donde hay poca luz solar en ciertos meses del año, algunas personas sufren este trastorno. La depresión se intensifica entre otoño e invierno, para luego desaparecer entre primavera y verano. Los síntomas pueden variar desde tener pensamientos negativos hasta lapsos de euforia. En casos extremos algunos llegan a pensar que no vale la pena vivir.

 

También te va a interesar: ¿Qué diferencia un trastorno psiquiátrico de uno psicológico?

 

Cómo puedes tratar y sobrellevar la depresión

Es de suma importancia que busques un profesional competente en el área de salud mental para recibir el diagnóstico adecuado. Y es vital aceptar que tienes el trastorno y acatar el medicamento sugerido para obtener mejores resultados.

 

Cómo puedes tratar y sobrellevar la depresión

 

Otras ayudas prácticas son:

Lleva una vida equilibrada: evita los excesos y limita el consumo de sustancias que afecten a tu sistema nervioso como el alcohol y las drogas.

Duerme suficiente: es bueno dormir al menos de seis a ocho horas diarias. Procura hacerlo y te beneficiarás. Se recomienda ser disciplinado en la hora de dormir; se ha comprobado que el lapso entre las diez de la noche y las dos de la mañana es cuando el cuerpo se recupera mejor, tanto física como mentalmente.

Mantén una dieta balanceada: comer saludable evitará enfermedades y cambios drásticos en tu nivel hormonal. Un nutrólogo puede darte recomendaciones sobre los alimentos que favorecen un estado de ánimo adecuado.

No consumas medicamentos sin prescripción médica: cuidar no consumir medicamentos controlados innecesariamente puede prevenir el descontrol emocional.

No te aísles de los demás: evita que tus pensamientos y situaciones negativas ahoguen tu juicio. Busca maneras de ayudar a otros, eso contrarrestará los sentimientos de inutilidad.

Encuentra actividades que te relajen: actividades provechosas de ocio mantendrán tu cerebro ocupado en cosas positivas y te ayudarán a debilitar la depresión. También  será bueno llevar una rutina de ejercicios físicos acordes a tu edad.

Gracias a los avances de la medicina, las personas con desánimo crónico pueden recibir un tratamiento adecuado y, con la ayuda de un buen médico especialista, obtener un diagnóstico claro y preciso.

Aunque en la mayoría de casos la depresión se presenta por causas identificables, a menudo se cuela en nuestras vidas sin previo aviso. Por ello, es importante que vigiles tu estado emocional constantemente, pues así podrás combatir ese enemigo silencioso.

Menú
Servicios