Conoce los factores de riesgo de la apnea del sueño

La apnea del sueño es una enfermedad o trastorno que aparece durante las horas del sueño. La hora del sueño es uno de los momentos más importantes del día, ya que es necesario para recargar las energías que consumimos durante la vigilia.

 

Sin embargo, existe diferentes afecciones del sueño que hacen que esta actividad de descanso y recarga de energía se complique, llevando a cuadros médicos que requieren un tratamiento especializado.

 

Veamos a continuación, que tipos de apneas del sueño existen:

 

Apnea obstructiva del sueño: Es la más frecuente, se debe a una oclusión en la vía respiratoria. Sucede mientras el paciente duerme, ya que al estar acostado las partes blandas de la garganta se mueven hacia atrás, cerrando las vías respiratorias. Esto produce que el paciente se despierte frecuentemente de maneras rápidas, haciendo que no recuerde estas interrupciones al despertar.

 

Apnea del sueño central: En este tipo el cerebro deja de enviar señales a los músculos que controlan la respiración, dejando de funcionar. En este caso las vías respiratorias permanecen abiertas, pero como los músculos respiratorios permanecen inactivos, se  produce un cese en el flujo respiratorio. En este caso la persona también se despierta por la falta de oxígeno en la sangre.

 

Apnea del sueño mixta: Este tipo de apnea comienza con la apnea central y con el tiempo se convierte en apnea obstructiva.

 

La apnea del sueño es una enfermedad de difícil diagnóstico, puesto que sus síntomas son similares a los síntomas de otras enfermedades. Por ello, más allá de identificar las causas podemos hablar de los factores de riesgo que nos pueden llevar a padecer la enfermedad.

 

Factores de riesgo asociados a la apnea del sueño

 

La apnea del sueño puede presentarse en cualquier persona, incluso en la población infantil. Sin embargo, determinados factores incrementan el riesgo de sufrir la enfermedad. Veamos a continuación, los factores de riesgo:

 

Factores de riesgo para la apnea obstructiva del sueño

 

  1. Exceso de peso: La obesidad aumenta el riesgo de padecer la dolencia, ya que los depósitos de grasa alrededor de las vías superiores pueden impedir el flujo de aire y obstruir la respiración.

 

  1. Circunferencia del cuello: Las personas con cuellos más gruesos tienden a tener vías de respiración más estrechas.

 

  1. Vías respiratorias estrechas: Las gargantas estrechas vienen por herencia genética y algunas veces también, las amígdalas se inflaman y dificultan el flujo de la respiración.

 

  1. Género: Los hombres son tres veces más propensos de padecerlas respecto a las mujeres. Pese a ello, las mujeres con obesidad tienen altas probabilidades de padecerlas y también las mujeres en la etapa de la menopausia.

 

  1. La edad: Esta enfermedad es más común en las personas mayores.

 

  1. Genética: Si algún familiar tiene la enfermedad, es probable que podamos tenerla también.

 

  1. Consumo de alcohol, sedantes y tranquilizantes: Estas sustancias relajan los músculos de la garganta, produciendo un empeoramiento en el funcionamiento de las vías respiratorias.

 

  1. Tabaquismo: Las personas que fuman tienen tres veces más riesgo de padecerla que los no fumadores. El tabaco aumenta la retención de líquidos en las vías respiratorias.

 

  1. Congestión nasal: La dificultad para respirar por la nariz, ya sea producto de alergias o malformaciones aumenta el riesgo de sufrir apnea del sueño.

 

Apnea central del sueño

 

  1. La edad: Las personas de mediana edad tienen un mayor riesgo de sufrir la enfermedad.

 

  1. Trastornos cardiacos: Tener insuficiencia cardiaca aumenta el riesgo.

 

  1. Analgésicos narcóticos: Los medicamentos opioides, especialmente los de acción prolongada aumentan el riesgo de padecer la enfermedad.

 

  1. Accidentes cerebrovasculares: Haber tenido un accidente cerebrovascular aumenta el riesgo.

 

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Por último, no olvides que el sueño es muy importante para los seres humanos, siendo una necesidad básica y un estado de mucho cuidado, puesto que es cuando detenemos el desgaste físico y mental del que hacemos uso en nuestras actividades diarias.

 

La consulta con un especialista es necesaria para que evitemos incurrir en un problema de salud grave que nos puede llevar a sufrir las siguientes molestias:

 

  • Fatiga durante el día.
  • Presión arterial alta o problemas cardíacos.
  • Diabetes tipo 2.
  • Síndrome metabólico.
  • Complicaciones con medicamentos.
  • Complicaciones quirúrgicas.
  • Problemas hepáticos.
  • Molestia en el sueño de familiares.

 

¿Qué es una crisis de ansiedad?

Todos los seres humanos vivimos la ansiedad como una emoción que responde a momentos de tensión. No obstante, no todas las personas sufrimos trastornos de ansiedad. Un paciente que sufre este trastorno experimenta miedo o niveles de estrés muy altos que pueden llegar incluso a paralizarle. Un tratamiento contra la ansiedad es de gran ayuda, ya que evita que el paciente sufra una crisis de ansiedad o ataque de pánico.

 

Consideremos ahora, qué es una crisis de ansiedad, cuáles son los síntomas y qué debemos hacer ante una de estas crisis.

 

¿Qué es una crisis de ansiedad?

 

Una crisis de ansiedad se presenta cuando el paciente sufre manifestaciones corporales, como: taquicardia, respiración rápida, acompañada de un suspiro de vez en cuando, sudoración, escalofríos, temblor, sensación de vacío en la boca del estómago, visión borrosa, tensión muscular, etc., también puede sentir una intensa conmoción, acompañada de una grave sensación de pérdida de control o de estar muriéndose.

 

Según un estudio publicado por la Sociedad Internacional de Trastornos Afectivos, más del 10% de la población adulta ha sufrido uno de estos ataques. Las crisis de ansiedad también se conocen como ataques de ansiedad o ataques de pánico, en resumidas palabras, una crisis es una reacción emocional de alarma, que llega a provocar miedo. Este miedo que se presenta durante estos ataques corresponde al desconocimiento de los síntomas.

 

Una particularidad que cabe resaltar, es que los síntomas de estos ataques son parecidos a la angustia que produce presentar una exposición, una cita de trabajo, o un examen, con la diferencia que las crisis se presentan sin tener razones aparentes, haciendo que la persona experimente miedo debido el desconocimiento de lo que le está pasando, y este miedo a su vez alimenta los síntomas, tornándose la situación en una especie de circulo vicioso. Por ejemplo: Un paciente que experimente taquicardia, puede creer que esta teniendo un ataque al corazón, el miedo ocasionado por lo anterior prolonga o aumenta la taquicardia.

 

Veamos ahora, cuáles son los síntomas de una crisis de ansiedad:

 

Síntomas de una crisis de ansiedad

 

  • Incremento brusco de la sensación de ansiedad o miedo.
  • Palpitaciones fuertes.
  • Sudoración.
  • Sensación de estar fuera de la realidad.
  • Sensación de estar fuera de sí mismo.
  • Temor a morir o a perder el conocimiento.
  • Opresión de tórax.
  • Entumecimiento u hormigueo.

 

Para que se reconozca una crisis de ansiedad el paciente debe experimentar el síntoma principal que es el incremento brusco de la sensación de ansiedad y miedo, más cuatro de los síntomas anteriormente mencionados. Durante una crisis todos estos síntomas aparecen de manera brusca y de forma repentina. La duración de esta depende del control de los síntomas por parte del paciente o del tiempo en que se demore en distraerse.

 

La mayoría de tratamientos para la ansiedad incluyen toma de medicamentos y psicoterapia, los medicamentos tomados en el momento adecuado pueden evitar que los pacientes con trastorno de ansiedad experimentes estas crisis.

 

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¿Qué podemos hacer frente a una crisis de ansiedad?

 

Lo primero que debemos hacer es intentar que el paciente se distraiga de los síntomas que esta experimentando, para esto se recomienda:

 

  • Mantener al paciente en una conversación activa. Esto es muy difícil, puesto que cualquier persona en esta situación lo que intentará es tratar de sobrevivir a lo que le esta pasando, el reto consiste de hacerlo hablar.

 

  • Es importante que el paciente entienda que lo que le esta pasando no llegará a hacerle daño, hay que procurar que entienda que esos mismos síntomas los sentimos ante situaciones habituales o que hacen parte de nuestra cotidianidad.

 

  • Hacer que la situación sea normal, es decir, no llamar la atención respecto de lo que esta pasando y evitar que las personas alrededor se den cuenta de lo que está pasando.

 

Para finalizar, es de suma importancia que los pacientes con trastorno de ansiedad tengan claro que ante una crisis de ansiedad lo primero que van a intentar hacer es recuperar el control, esta necesidad genera angustia y esta angustia hace que los síntomas sigan existiendo, atrapándolo en una situación sin salida. Consultar un especialista e informarse todo lo posible sobre los síntomas puede ser de gran ayuda a la hora de enfrentar cualquier crisis de pánico o de ansiedad que se presente.

 

Conoce los tipos de crisis epilépticas

La epilepsia o epilepsias, son un trastorno neurológico que involucra las células nerviosas. Estas células o neuronas trasmiten señales anormales dentro del cerebro y causan crisis o ataques epilépticos. Un tratamiento contra la epilepsia es absolutamente necesario, puesto que los síntomas se presentan de manera involuntaria, llegando a afectar gravemente la vida del paciente; muchas veces los ataques llegan a causar pérdida del conocimiento.

 

Cuando un paciente tiene una crisis, las neuronas mandan hasta quinientas señales por segundo casi al mismo tiempo. Gracias a este aumento excesivo de actividad eléctrica en el cerebro, la persona presenta movimientos, emociones y comportamientos involuntarios. En la actualidad las epilepsias también son conocidas como espectro epiléptico, dado que tienen diferentes causas, diferentes crisis y una gama de afecciones con las que se presentan.

 

Dicho lo anterior, revisemos como están clasificados los tipos de epilepsias:

 

Tipos de epilepsias

Existen cientos de síndromes epilépticos diferentes, los cuales se caracterizan por un conjunto de síntomas específicos. Los tipos de epilepsia se clasifican por sus síntomas o respecto al lugar del cerebro donde se originan.

 

Epilepsia de ausencia: En este tipo las crisis se presentan de manera repetitiva y causan pérdida del conocimiento. Se inicia en la niñez o adolescencia y suelen ser causadas por factores genéticos. Algunos pacientes hacen movimientos involuntarios durante una crisis. Por ejemplo, movimientos bruscos en los brazos o parpadeos rápidos, algunos otros pacientes solo parecen estar perdidos. Las crisis de este tipo suelen presentarse hasta cien veces en un día, por lo que es muy difícil que el paciente pueda concentrarse en alguna tarea académica o laboral.

 

La epilepsia de lóbulo frontal: Acá encontramos el tipo epiléptico más común, ocurre en serie y esta dentro de las crisis focales breves. Afecta la parte del cerebro que controla el movimiento, causando debilidad muscular o movimientos anormales sin control, agitación en los brazos, las piernas, muecas y desviación de los ojos hacia un lado. Está asociada a las alteraciones en la consciencia, aparece sobre todo cuando el paciente esta dormido, pero puede presentarse también en la vigilia.

 

Epilepsia del lóbulo temporal: Este tipo es el más común dentro de las crisis focales, se presenta con nauseas, miedo, o déja vu y con alteraciones del gusto y el olfato. Según estudios científicos asocian este tipo de epilepsia a las alteraciones de la conciencia, presentándose como un estado prologado de ensueño, también esta asociada a la esclerosis del hipocampo, parte del cerebro donde de encuentra todo lo relacionado con la memoria y el aprendizaje.

 

Epilepsia neocortical: La crisis de este tipo se origina en la corteza del cerebro. Pueden ser focales o generalizadas. Entre los síntomas encontramos alucinaciones visuales, espasmos musculares, convulsiones y cambios emocionales.

 

El hamartoma o hipotalámico: Esta se presenta en la infancia y esta asociada con malformaciones del hipotálamo en la base del cerebro. Se trata de un tipo muy raro de epilepsia, además por que las crisis se asemejan a la risa o el llanto. La mayoría de estas crisis pasan desapercibidas ya que por su condición y síntomas extraños es muy difícil de diagnosticar.

 

Entre otros tipos de epilepsias encontramos también los espasmos infantiles, que se presentan antes de los seis meses de edad como convulsiones en serie. Las crisis atónitas, se presenta antes de los cuatro años de edad y se muestra en caídas súbitas, también conocidas como crisis de caídas. Algunos tipos de crisis epilépticas de la infancia suelen detenerse completamente durante la adolescencia, pero otros también suelen seguir de por vida.

 

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Las personas con epilepsia corren un alto riesgo de morir de manera súbita. Cada año se presenta una muerte súbita por mil personas que padecen la enfermedad. Las personas con más dificultades para controlar las crisis son más propensas a sufrir este tipo de muerte.

 

Existen muchos tratamientos médicos contra la epilepsia, un buen manejo de los medicamentos prescritos puede disminuir este riesgo de muerte súbita, relacionado con las crisis que afectan la función del corazón.

 

En definitiva, ante cualquier tipo de crisis epiléptica es indispensable consultar un especialista, recuerda que esta no es una enfermedad que sea fácil de llevar sin la compañía de un tratamiento médico efectivo.

 

¿Qué es el sahos y cuáles son sus síntomas?

Los pacientes que sufren esta enfermedad o trastorno suelen dejar de respirar durante unos diez segundos o más mientras duermen, esto sucede de manera repetitiva. Afecta al 4% de las mujeres y al 6% de los hombres, de la población adulta.

 

¿Qué es el sahos?

 

El SAHOS o Síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño, es una enfermedad que se caracteriza por la obstrucción parcial o total de las vías respiratorias altas a nivel de la faringe con disminución en el flujo del aire, esto sucede mientras el paciente duerme. Si el cierre es parcial, se conoce como hipoapnea y si es total se conoce como apnea del sueño.

 

Un paciente con esta afección puede experimentar mucho sueño durante el día, alteraciones cardiacas, metabólicas, respiratorias y del estado de ánimo. Un SAHOS no tratado aumenta las enfermedades del sistema circulatorio, como la hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, etc., y como consecuencia de la somnolencia diurna, el paciente corre el riesgo de sufrir accidentes de tránsito.

 

Síntomas del sahos

 

Los síntomas se clasifican en los que se padecen durante el día o la vigilia y los que aparecen durante la noche o el sueño:

 

Síntomas durante el día: Somnolencia, dolor de cabeza al despertar, embotamiento metal, alteraciones en la memoria y la concentración, taquicardias, cambios bruscos en el estado de ánimo y disminución en la libido.

 

Síntomas durante la noche: Sudoración excesiva, palpitaciones, sequedad en la boca al despertar, intenso ronquido que aumenta con el alcohol, los sedantes para dormir y el aumento de peso. A medida que se profundiza en el sueño aumenta la intensidad del ronquido.

 

¿Cuándo podemos sospechar de padecer sahos?

 

Cuando la persona presente un ronquido fuerte, haga pausas respiratorias, recuperando la normalidad por medio de jadeos o sensación de ahogo; Al quedarse dormido en situaciones no apropiadas, si se levanta varias veces durante la noche para ir al baño, etc. Estos síntomas aparecen de manera progresiva durante años y se van haciendo más intensos, además del aumento de peso. Con mucha frecuencia son los familiares del paciente los que detectan los síntomas, incluso primero que el mismo enfermo.

 

Factores de riesgo para sahos

 

Los factores de riesgo más comunes están conformados por la obesidad, las malformaciones craneofaciales y de la vía aérea superior. Se asocian al trastorno otros factores, como: factores hereditarios, tabaquismo y congestión nasal.

 

Entre los factores de riesgo también encontramos los siguientes:

 

  • Enfermedades craneofaciales especificas (síndrome Pierre-Robin).
  • Mandíbula o maxilar poco desarrollados o en posición anormal.
  • Patología nasal: desviación o rinitis alérgica.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Post Menopausia.
  • Síndrome de Down.

 

Como dato importante se considera que los pacientes fumadores tienen un riesgo tres veces más alto de presentar la enfermedad que los pacientes no fumadores.

 

Existen algunas anomalías del sueño que se pueden confundir con los síntomas del SAHOS, entre ellas encontramos las siguientes:

 

  • Roncopatía primaria.
  • Enfermedad pulmonar subyacente.
  • Laringoespasmo asociado al sueño.
  • Trastornos de deglución.
  • Crisis de pánico.
  • Asma nocturna.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Crisis epilépticas nocturnas.
  • Insomnio con despertares repentinos.

 

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Consideremos que la obesidad y la mala salud en el sueño son los factores de riesgo más importantes en este trastorno. Por ello, es saludable que los pacientes o personas que sospechan que lo padecen, sigan las siguientes indicaciones, con el fin de paliar los síntomas y evitar que la enfermedad se agrave.

 

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Realizar actividad física regular.
  • Mantenerse hidratados.
  • No fumar.
  • Controlar el azúcar en la sangre.
  • Controlar la tensión arterial.
  • Realizarse regularmente controles médicos.

 

En definitiva, lo primero que se debe hacer si existe la sospecha de padecer la enfermedad, es consultar un médico especialista, realizarse los exámenes que pertinentes y el tratamiento prescrito por el médico. Además de esto, implementar los cambios en los hábitos alimenticios y hacer todo lo posible por tener saludables episodios de sueño y de descanso.

 

¿Te duele el lado derecho de la cabeza? Conoce las causas

El dolor del lado derecho de la cabeza está asociado a episodios de migraña y no es de fácil diagnóstico, debido a que no resulta una patología común.  Acompañado a este dolor aparecen los dolores en la zona que rodea al ojo derecho.

Cada vez que alguien experimenta una dolencia en la zona de la cabeza, el cuello, la cara, y sus alrededores, suele afirmar que le duele la cabeza, independientemente de que el dolor se presente como una punzada, pinchazo, presión o dolor constante e intenso. Pese a eso, existen varios tipos de dolor de cabeza. Veamos a continuación los tres tipos más comunes:

Cefalea: Se trata del dolor de cabeza más común, aparece a cualquier edad, sin distinción de sexo y se considera crónica cuando aparece dos veces o más por semana. Las causas más comunes son el estrés, la ansiedad o el consumo de tabaco y cafeína.

Dolor de cabeza: Aparece por una mala postura o por indigestión, la manera más efectiva para combatirlo es el reposo, desaparece en pocas horas.

Migraña: Acá encontramos el dolor de cabeza más intenso e incomodo de todos. Suele ir acompañado de otros síntomas como mareos y problemas de visión. Esta molestia dura aproximadamente setenta y dos horas y es normal que la persona que lo padece este inhabilitada para realizar sus actividades habituales.

Ahora bien, el dolor del lado derecho de la cabeza está asociado con la migraña, la molestia más fuerte de entre los dolores de cabeza. Por consiguiente, a continuación, veremos las posibles causas de esta dolencia.

 

Causas del dolor del lado derecho de la cabeza

  • Los problemas de capacidad visual pueden ser causantes de este tipo de dolor. Forzar la vista al leer, pasar demasiado tiempo frente al computador o esforzarse por ver de forma nítida un objeto que se encuentra lejos. La solución más efectiva es visitar al oftalmólogo.
  • El consumo de tabaco y alcohol de forma excesiva, pueden generar dolor en el lado derecho de la cabeza.
  • El tic doloroso o neuralgia trigeminal se produce debido al nervio trigémico o quinto nervio craneal. Se presenta con un fuerte dolor de cabeza, específicamente en el cráneo, en forma de punzadas en distintas partes de la cabeza y la cara.
  • La artritis temporal también es una causa de esta afección, pasa debido a que las arterias encargadas de suministrar sangre al cerebro pueden causar dolores en la zona derecha de la cabeza, acompañados de dolor en la nuca y cuello. Afecta a las personas de cincuenta años hacia arriba.
  • Un tipo de dolor de cráneo que viene acompañado de presión en la sien, la frente, el cuello y el cuero cabelludo. Es una molestia intensa y puede afectar toda la zona, pero especialmente el lado derecho de la cabeza.
  • El embarazo puede ser una causa también de los dolores del lado derecho de la cabeza. Aparecen durante la fase inicial acompañados de nauseas.
  • El exceso de estrés generado ya sea por presión laboral, problemas familiares, ansiedad, malos hábitos alimenticios, y cansancio.

 

Los factores que debemos tener en cuenta en este tipo de dolor de cabeza, son:

Frecuencia: Revisar si el dolor aparece con mucha frecuencia.

Intensidad: Si el dolor es muy intenso y cuánto tiempo dura.

Otros síntomas: Si el dolor está acompañado de otros síntomas, como: mareos, fatiga y vomito.

 

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¿En qué momento debo acudir a un especialista?

Debemos acudir al médico si el dolor:

  • Aparece más de dos veces a la semana, durante varios meses.
  • El dolor de cabeza lo despierta.
  • El dolor dura más de dos días.
  • El dolor es más fuerte en las mañanas.
  • Tiene antecedentes de dolores de cabeza.

La mejor manera de evitar estos dolores se establece en un estilo de vida saludable: dieta equilibrada, evitar el consumo de drogas, practicar deporte, y tener en cuenta los descansos.

Para terminar, debemos tener en cuenta que los dolores de cabeza se presentan por cosas simples como una preocupación hasta cosas serias como un tumor. En cualquier caso, hay que tener en cuenta qué tanta incidencia tiene esta molestia en nuestras actividades de rutina y si se presenta de manera inusual o constante. En la mayoría de los casos es importante acudir de manera inmediata a un especialista.

 

 

 

 

Aspectos relevantes a la hora de hablar del TDAH

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad es un trastorno que aparece en la infancia y se manifiesta en hiperactividad, déficit de atención e impulsividad. Aunque los síntomas varían según la edad del paciente,  muchos niños a los que no se les diagnostica el problema ni reciben tratamiento para el TDAH llegan a la edad adulta padeciéndolo, sin darse cuenta de ello.

 

Las causas van desde herencia genética, afectaciones del entorno o ambientales, e influencia psicosocial de la familia o el hábitat del niño. Y entre los síntomas más comunes encontramos la dificultad para concentrarse, inconvenientes para desarrollar tareas básicas, bajo rendimiento académico, problemas para cumplir horarios y tareas asignadas, o simplemente conflictos para tener una pareja estable.

 

Ahora bien, tenemos clara la información básica del trastorno, veamos a continuación los aspectos más relevantes del TDAH.

 

¿Cómo se comporta un niño con TDAH?

 

  • Se concentran en tareas que les generen emoción o excitación: video juegos o algún deporte, al contrario de las tareas de rutina que suelen aburrirles tremendamente.
  • Tienen dificultades para establecerse metas a corto plazo y aún más para cumplirlas.
  • Los niños con TDAH viven en el presente y les cuesta mucho planificar o hacer planes a futuro.
  • Tienen muchas dificultades para autorregularse, por ejemplo, interrumpen en clase, en reuniones familiares, en reuniones de adultos, etc.
  • Al momento de hacer las tareas es posible que se aburran revisando lo que deben hacer, si no es un tema de su absoluto interés.
  • Suelen tener explosiones de rabia o de tristeza de forma repentina.

 

¿Cómo se comporta un adulto con TDAH?

  • Tienen poca estabilidad laboral.
  • Son personas con mucha energía y que hablan de manera excesiva.
  • Interrumpen las preguntas que le están haciendo de manera prematura y suelen interrumpir conversaciones ajenas.
  • Son impacientes y muestran dificultad para esperan su turno y para escuchar a los demás.
  • Odian las filas, los trancones le atormentan y en general todo lo que signifique esperar.
  • Cometen errores en el trabajo, debido a la falta de orden, y se distraen rápidamente en las actividades que les resultan aburridas.
  • Son personas soñadoras y no escuchan cuando se les habla.
  • Están siempre emprendiendo proyectos que nunca llegan a su fin, ya que postergan las tareas que no resultan emocionantes.
  • Gastan mucho de su tiempo buscando las llaves, el celular, la billetera, etc.
  • Son olvidadizos, sobre todo con los nombres o detalles sobre las personas que le rodean.
  • Tienen dificultad para permanecer sentados, acostados y suelen moverse mucho cuando duermen.

 

Los adultos presentan una variedad más alta de trastornos psiquiátricos a diferencia de los niños, ya sea por el consumo de sustancias tóxicas, depresión, ansiedad, etc. Se debe tener en cuenta que los niños que llegan a la edad adulta con el trastorno han sabido sobrevivir en el mundo creando mecanismos para controlar los síntomas del TDAH y han podido ser funcionales en todos los aspectos de la vida, aunque esto exigiera un gran esfuerzo.

 

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Ya repasamos los síntomas del TDAH en niños y adultos, fijándonos que no varían mucho entre una edad y otra, viéndose influidos sobre todo por la adaptación a las actividades propias de cada etapa. Teniendo esta claridad podemos decir que las personas que padecen el trastorno constantemente suelen:

 

  • Sacudir y mover las manos o los pies con repetición.
  • Levantarse cuando deben estar sentados.
  • No permanecen quietos por periodos prolongados.
  • Hablan en demasía.
  • Se entrometen.
  • Hablan en demasía.
  • Se entrometen.
  • Interrumpen.

 

El tratamiento como algunos otros trastornos psiquiátricos, varía entre medicamentos y psicoterapia, siendo una muy buena opción los tratamientos en los que se mezclan las dos, ya que arrojan resultados rápidos y definitivos.

 

¿Ha experimentado alguno de los síntomas anteriormente descritos?

 

Son muchas las personas que una vez conocen del trastorno se hacen preguntas, como:

 

¿He luchado toda la vida contra problemas de concentración? ¿Soy una persona impulsiva la mayor parte del tiempo? ¿Tengo dificultades para organizarme? Tal vez acaba de considerar que lo mejor es someterse a una evaluación con un especialista. No olvide que buscar ayuda es la mejor decisión que puede tomar para mejorar su calidad de vida.

¿Cómo se presenta el déficit de atención en adultos?

Esta afección es más frecuente de lo que se cree, debido a que casi todas las personas la han padecido por lo menos una vez en la vida. Pero no se preocupe, si los síntomas solo aparecieron una vez o de manera ocasional y hace tiempo, es poco probable que usted sufra el trastorno. Solo se diagnostican los casos en que el paciente se ve afectado continuamente  y de manera importante en algún ámbito de la vida.

Es primordial que si encuentra esta información de ayuda e identifica algún síntoma o varios de los que explicaremos a continuación busque un tratamiento para el déficit de atención lo antes posible, ya que este puede generarnos relaciones inestables, baja autoestima y mal desarrollo de nuestra vida familiar, social y laboral.

El TDAH o déficit de atención e hiperactividad, se conoce como un trastorno propio de la infancia, sin embargo muchas personas que nunca tuvieron diagnostico ni tratamiento llegan a la edad adulta sin siquiera percatarse de tenerlo. Este trastorno persiste de la niñez a la edad adulta en el 70% de los casos.

 

¿Cómo detecto si tengo trastorno de déficit de atención?

 

Uno de los síntomas más comunes del TDAH es la hiperactividad, que es muy frecuente en niños, pero en adultos disminuye notablemente, dándole paso a una especie de inquietud, mientras que los síntomas de inatención se ven reemplazados por dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega) afectando esto la funcionalidad en varios aspectos de la vida.

 

Ahora bien, repasemos los síntomas del déficit de atención en adultos:

 

Los síntomas del trastorno están divididos en tres categorías: Hiperactividad, déficit de atención e impulsividad.

 

La hiperactividad, es la menos frecuente de las tres, se presenta sobre todo en niños, pero esto no significa que aparezca aunque sea en menor proporción, como:

 

  • Actividad constante.
  • Horarios recargados.
  • Elegir trabajos donde se requiera mayor dedicación.
  • Riesgo de adicción al trabajo.

 

El déficit de atención, esta muy presente en esta etapa de la vida, y se manifiesta de la siguiente manera:

  • Problemas de concentración.
  • Problemas de atención.
  • Incapacidad para organizarse.
  • Problemas para gestionar el tiempo.
  • Dificultad para recordar cosas del diario vivir.

 

La impulsividad, este  síntoma se presenta de la siguiente forma:

 

  • Terminar las relaciones de manera prematura.
  • Inestabilidad laboral.
  • Dificultad para la paciencia.
  • Pérdida de control.
  • Conducir de forma impaciente.
  • Mayor número de multas en comparación a los demás conductores.
  • Consumo de sustancia psicoactivas.

 

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Revisemos ahora, algunas causas del TDAH:

 

Genética: Algunos estudios indican que el trastorno de déficit de atención con hiperactividad puede ser hereditario, y aunque es un trastorno todavía en investigación, se le atribuye el factor genético al 76% de los casos.

 

El entorno: Algunos factores de riesgo se encuentran en el hábitat del niño durante la gestación, siendo principalmente el consumo de tabaco, cocaína y alcohol durante el embarazo y la exposición intrauterina al plomo y al zinc.

 

Factor psicosocial: Este es el factor que menos tiene incidencia en el TDAH, ya que aunque desempeñe un papel importante no es determinante en el trastorno. La familia muchas veces es fuente de estrés debido a los conflictos matrimoniales, entre otros.

 

A pesar de que el desarrollo del trastorno de déficit de atención no causa otros problemas psicológicos, a menudo si aparecen otros trastornos al mismo tiempo solapándose entre este, esto hace que el diagnostico y tratamiento sea más difícil. Estos otros trastornos son:

 

  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos de personalidad, explosivo intermitente o uso de sustancias.
  • Dificultades de aprendizaje.

 

Para simplificar, muchos adultos ignoran que tienen TDAH, creyendo que les es difícil organizarse, cumplir con las citas, permanecer en un empleo, etc. Si el problema se deja sin tratamiento puede afectar gravemente el desarrollo académico, la salud emocional y la autoestima. No olvide que nunca es demasiado tarde para consultar con un experto y hacer un buen tratamiento en pro de mejorar todos los ámbitos de la vida.

Conozca los síntomas para detectar la migraña

Antes de buscar un tratamiento contra la migraña, es de suma importancia evaluar si estamos teniendo los síntomas de la enfermedad y por supuesto, debemos buscar un especialista experto en la materia que trate nuestro problema con profesionalismo y de manera eficaz.

En la mayoría de los casos un paciente no puede detectar que tipo de dolor de cabeza está sufriendo, por ello se recomienda tener presente los síntomas. La migraña puede presentar síntomas muy variados, los más frecuentes son de tipo neurológico, gastrointestinal y sensitivo.

Estos síntomas frecuentes son:

  • Fonofobia y fotofobia: el ruido y la luz pueden molestar terriblemente a una persona que sufre una migraña. En ocasiones incluso algunos olores pueden resultar incómodos.
  • Molestias gastrointestinales: Es muy frecuente la aparición de nauseas, acompañadas o no de vomito.
  • Dolor: la transmisión por el nervio trigémino hace que la migraña sea una cefalea intensamente dolorosa. Puede doler el cuello y los músculos de la cara. También pueden presentar dolores premonitorios, previos a un ataque de migraña.
  • Palidez y cambios en la temperatura de la cabeza.

 

Hay otros síntomas menos específicos, pero pueden resultar de gran ayuda en el momento de hacer el diagnóstico, estos síntomas son: Ansiedad, depresión, insomnio, fatiga, y palpitaciones.

 

Algunos pacientes presentan síntomas premonitorios y también puede aparecer un fenómeno bastante específico de la migraña: El aura.

 

El aura es un fenómeno generalmente de origen visual, aunque no exclusivamente. Aparece unas horas o minutos antes del ataque, podría decirse que avisa la llegada inminente del dolor. En teoría desaparece justo al comenzar este o durante el desarrollo del mismo. Aunque hay pacientes que han referido la aparición del aura después del ataque de migraña, lo que se conoce como aura atípica. Son episodios transitorios de duración variable que suele estar entre los cuatro y los sesenta minutos.

 

El motivo de la aparición del aura deriva del mismo mecanismo que parece producir la migraña: Se han mencionado las pequeñas contracciones de los vasos antes de la dilatación como respuesta.

 

Durante estas contracciones el aporte se sangre a algunas zonas del cerebro disminuye de manera transitoria, pero es suficiente para que aparezcan los signos. Es esa disminución del riego lo que produce la aparición de síntomas visuales, como: puntos, destellos, rayos, imágenes fraccionadas o en mosaico y disminución del campo visual.

Otros síntomas menos habituales, pero que pueden aparecer son: alteraciones de la sensibilidad, como picazón, cosquilleos u hormigueos, movimientos involuntarios de algunas partes del cuerpo, temblores o vértigo. Trastornos del lenguaje o dificultad para hablar.

El aura es importante a la hora de clasificar la migraña. Hace años la clasificación era más compleja, hoy en día, a nivel práctico se clasifica entre migraña con aura o migraña sin aura.

 

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Síntomas premonitorios de la migraña

 

Son los síntomas que se presentan incluso algunos días antes de que el paciente sufra el ataque de migraña. A diferencia del aura no se deben a la disminución de aporte sanguíneo transitorio en el cerebro, son muy diferentes de unos pacientes a otros y no se presentan en todos los casos, aproximadamente uno de tres pacientes sufre estos síntomas. Algunos muy frecuentes son:

 

  • Cambios de humor.
  • Cambios en la visión, olfato o audición.
  • Fatiga.
  • Lentitud en la actividad cerebral: parece que el cerebro funciona más despacio.
  • Ansia por consumir alimentos como el chocolate.
  • Dolores en el cuello y los músculos de la cabeza.
  • Bostezos incontrolados.

 

Generalmente suelen desaparecer con el dolor, aunque algunas alteraciones pueden permanecer unas cuantas horas.

 

Aunque no existe una edad exacta en que aparece la migraña, las más comunes son la adolescencia y en la edad adulta, aproximadamente los treinta años. Suele presentarse más en mujeres que en hombres y las causas van desde factores genéticos hasta malos hábitos alimenticios.

 

Por último, tenga en cuenta que los dolores de cabeza pueden aparecer algunas veces de manera corta y suave, y otras veces ser tan fuertes que pueden afectar el desarrollo de su rutina y su vida en general.

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